Manuel de Falla Piano Quartet

Concierto / 20 de junio de 2017
La nueva formación musical Manuel de Falla Piano Quartet hace su presentación inaugural en la Real Academia. El cuarteto ha elegido para su primera cita un repertorio con obras de Mozart y Brahms.

 

Manuel de Falla Piano Quartet

Alfredo García violín

Alan Kovacs viola

Ricardo Sciammarella violonchelo

Iván Cítera piano

 

Programa

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Cuarteto con piano, en Sol menor, KV. 478

  1. Allegro
  2. Andante
  3. Rondo – Allegro moderato

Johannes Brahms (1833-1897)
Cuarteto con piano, en Sol menor, op. 25

  1. Allegro
  2. Intermezzo – Allegro ma non troppo
  3. Andante con moto
  4. Rondo alla Zingarese

 

Notas al programa

Mozart. Cuarteto en Sol menor, K 478

Mozart escribe este cuarteto en el año 1785. Según lo que nos informa Georg Nikolaus v. Nissen, es el resultado de un contrato firmado entre el compositor y el editor vienés F.A. Hoffmeister, que le había encargado tres cuartetos con piano. La obra fue publicada por Hoffmeister como la primera de esa serie de tres que debían aparecer entre 1785 y 1786, mientras que el segundo y último, en Mib M K 493 fue publicado en 1786 por Artaria como consecuencia de la cancelación del contrato con Hoffmeister. Probablemente el motivo de este nuevo y frustrante fracaso se debió por un lado a que se trataba de un género aún nuevo y casi desconocido, y por otro a que los aficionados encontraron que ambas obras eran muy difíciles y complejas, en especial el primero en Sol m, por lo que su venta no alcanzó los niveles deseados. Aun así, no se explica que siendo Hoffmesiter compositor no apreciara la importancia del cuarteto en Sol m y decidiera anular el contrato.

Toda la experiencia acumulada en la escritura de obras para dos instrumentos, la abundante producción de sonatas para violín, conciertos para piano y cuartetos de cuerda que transfirió por primera vez a la música de cámara con más de dos instrumentos en su quinteto para piano en Mib M K 452, se pone en práctica en estos dos cuartetos de forma notable ubicando al género en un nuevo contexto, algo similar a lo ocurrido con el quinteto para cuerdas.

En el primer movimiento de este cuarteto en Sol m en forma sonata de primer movimiento, el contraste tonal adquiere el carácter de una discusión muy personal entre las tres cuerdas y el piano. A lo largo de la vida de Mozart la tonalidad de Sol m ocupó un lugar especial, probablemente vinculada a una idea de destino fatal, sufrimiento y desgarro –recordemos el comienzo de la escena del primer acto de Don Giovanni en la que el Commendatore desafía fatalmente al libertino-.

El segundo movimiento, un andante en 3/8 en la relativa mayor de Sib M es de carácter lírico mientras que el Finale, de estructura rondó-sonata muy expansiva, en el que Mozart recupera de manera absolutamente inusual un luminoso Sol Mayor (el otro caso es el Quinteto en Sol m K 516 de 1787) provocando con esto un nuevo e importante contraste al primer movimiento, contiene en sus compases iniciales (cps 23-26) una autocitación del lied “Das Veilchen” K 476 y un préstamo tomado a Johann Christian Bach (Op. 11, nº 6).

Los tres movimientos en su todo y el carácter individual de cada uno reflejan la influencia del concierto para piano de su periodo vienés. Nuevas incursiones mozartianas en Sol menor serán el gran Quinteto para cuerdas K 516 (dos violines, dos violas y violonchelo) y por último la Sinfonía K 540 que es la segunda parte de la Trilogía de las Sinfonías en MibM, y Do M K 541.

Brahms. Cuarteto en Sol menor, Op 25

Pocos compositores han escrito de forma tan importante como prolífica para tantos géneros como es el caso de Johannes Brahms. Se ha observado que dentro de un género determinado, las primeras obras brahmsianas aparecen por pares: por ejemplo, las dos primeras sinfonías de 1876-77, los dos cuartetos Op 51 de 1873 o las dos sonatas para clarinete Op 120 de 1895. Esto mismo ocurre con los dos cuartetos con piano Opps 25 y 26 completados en 1861 y publicados en 1863 que, como otras obras “emparejadas”, parecen apoyarse en una relación particular: el primero turbulento e intenso, mientras que el segundo es más relajado y expansivo.

El cuarteto en Sol m Op 25 se articula en cuatro movimientos: allegro, intermezzo (allegro ma non troppo), andante con moto y rondo alla zingarese. El primer movimiento, del que Clara Schumann y Joachim no se mostraron muy entusiastas, está escrito en una forma sonata concebida temáticamente, o si se prefiere, melódicamente (en el clasicismo la forma sonata de primer movimiento se genera a partir de motivos pequeños y dinámicos). El tema presentado por el piano es lo que gobernará todo el material musical del movimiento. La exposición presenta además de ese primer tema cuatro sujetos más: el primero en Sol m, el segundo en Si bM, un tercero en Re menor con el violonchelo solo, y un cuarto y quinto en Re M con la viola y el violín como protagonistas. La exposición termina con un material que oscila entre Re m y Re M y, si bien no hay recapitulación, Brahms crea la ilusión de una recapitulación al comenzar el desarrollo con los primeros compases de la exposición, un procedimiento similar al utilizado por Beethoven en el Cuarteto Op 59 en Fa M. La recapitulación comienza atípicamente con el segundo material temático en Sol Mayor y termina con una intensa coda.

El segundo movimiento, en Do menor y de forma ternaria ABA, originalmente fue designado scherzo por el compositor quien más tarde lo modifico por intermezzo. Es un buen ejemplo de una variante al scherzo que Brahms utilizaría en muchas ocasiones, como es el caso de tres de sus sinfonías. Dinámicas en piano, sordina, crean una atmósfera de inquietud potenciada por el ostinato en tresillos de corchea en el vc y una curiosa ambigüedad expresiva, que son las características de este movimiento. Completa el movimiento un trío en La b M más rápido que el intermezzo pero menos inquieto. Esta sección es una muestra de la constante búsqueda del compositor por combinar variedad dentro de una gran unidad al adaptar elementos rítmicos de la primera sección con nuevas líneas melódicas y reemplazar el ostinato del comienzo por una línea ondulante en tresillos de corchea, primero en el piano y luego en las cuerdas. Una breve coda cierra el movimiento.

El tercer movimiento es un andante en Mi b M en forma ternaria con un primer sujeto muy lírico a cargo del violín y el violonchelo, al que sigue una segunda idea en la que regresan las notas repetidas del intermezzo. La segunda sección en Do M brillante y optimista da paso al regreso de la primera idea, primero en Do menor y más adelante en Mi b M. Una extensa coda cierra el movimiento estabilizando la armonía tan disonante e inestable del movimiento.

El cuarto movimiento, rondo alla zingarese, en Sol menor, como muchos finales brahmsianos recurre a un material principal muy rápido, rítmico y tonal. Se trata de uno de los finales más difíciles de la música de cámara de Brahms.

Aparentemente Brahms se sentía más cómodo con el Op 26 por lo que se desprende de una carta a Clara Schumann: “Debo admitir que, después de todo, tiene Ud. razón y que el Op 26 es más hermoso que el Sol menor, más importante desde un punto de vista musical, y el primer movimiento está más acabado”.

En Neue Bahnen Schumann consideraba las sonatas de Brahms como sinfonías veladas. Schoenberg debió de sentir lo mismo en relación con el Cuarteto en Sol m y efectivamente desveló su naturaleza sinfónica al orquestarlo en 1937. Sus razones las justifica de manera lacónica:

“Mis razones: 1, me gusta la obra. 2, se toca muy poco. 3, siempre está mal tocada porque cuanto mejor es el pianista más fuerte toca y no se escucha nada de las cuerdas. Por una vez quise escuchar todo, y lo conseguí” (Schoenberg, Cartas, p. 207).

Lo cierto es que esta sorprendente orquestación es mucho más que un homenaje, es una verdadera explicación musical de los procedimientos brahmsianos (Frisch) que, si bien amplía considerablemente la paleta sonora brahmsiana, es altamente convincente.

Ricardo Sciammarella

 

Manuel de Falla Piano Quartet

 

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Información

  • Salón de actos 
  • Martes 20 de junio, 12:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

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