Basílica de Santiago de los Españoles de Nápoles

Conferencia / 18 de abril de 2017
Los doctores Attilio Antonelli, Encarnación Sánchez García, Fernando Checa y Carlos José Hernando analizan la relevancia histórico-artística y la situación actual de la iglesia de Santiago de los Españoles. Su conferencia compartida lleva el título “La Real y Pontificia Basílica de Santiago de los Españoles de Nápoles: historia, arte y cultura (s. XVI-XXI)”.
La Real Basílica Pontificia de Santiago de los Españoles –iglesia nacional de España en Nápoles– constituye uno de los ejemplos arquitectónicos mas importantes de la ciudad de Nápoles y del Virreinato español. Su construcción fue integrada sobre el Palazzo di San Giacomo, a su vez, situado en la Piazza Municipio. El 6 de marzo de 1540, el virrey don Pedro de Toledo anunció solemnemente el inicio de los trabajos en Castel Nouvo, encargando tal proyecto al arquitecto Ferdinando Manlio (ya creador del palacio virreinal y de la reestructuración de Castillo Capuano). La construcción entera estaba ya asociada a un hospital contruido por nobles españoles para el cuidado de los más pobres, bajo la advocación de Santiago el Mayor.

En 1589 se añadió a esta ínsula española el Banco de Santiago (también conocido como Banco de Santiago y Victoria), al que se adjuntó un Monte dei Pegni, libre de promesas para las pequeñas sumas.

El 20 de mayo 1614 don Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, virrey de Nápoles, fundó la Real Congregación del SS. Sacramento de la Eucaristía de la Nación Española. Los objetivos de la Congregación fueron múltiples: rescatar de la pobreza a los españoles honrados, proveer una dote a la orfandad, cuidar a los enfermos, encarcelados y peregrinos, y crear una solemne procesión anual del SS. Sacramento, en la Octava del Corpus Christi. Las reglas de la Congregación fueron definitivamente aprobadas el 24 de diciembre de 1624 por el virrey don Antonio Álvarez de Toledo, duque de Alba.

Por otra parte, en la iglesia se confería la insignia a los caballeros de la Orden de Santiago; por lo que en la planta central de la nave principal, se puede observar un gran escudo de armas, de mármol polícromo, con las armas de los caballeros de Santiago.

Entre 1741 y 1819-25 el edificio sufrió una transformación radical, debido a una serie de renovaciones y a la demolición del hospital. Se dio paso a la construcción del palacio de los ministerios del gobierno Borbónico, el Palacio de Santiago, actualmente sede del Ayuntamiento de la ciudad. Fue diseñado en su totalidad por los hermanos arquitectos Stefano y Luigi Gasse, incorporando la iglesia de Santiago de los Españoles en la nueva arquitectura.

Su interior está caracterizado por su planta de cruz latina, dividida en tres naves, cubierta la principal con bóveda de cañón y lunetos que descansan sobre arcos y pilares, originariamente de Piperno. Tras los trabajos de restauración durante la década de 1893-1903, dichos soportes se estucaron y pintaron de blanco y cal. Las naves laterales constan de cupulillas; siendo la cúpula central, entre el crucero y el ábside, la de mayor esplendor. La basílica tiene un gran número de tumbas, de ellas sin duda la de mayor importancia y grandeza la tumba de don Pedro de Toledo, situada en el ábside detrás del altar mayor. A voluntad del mismo don Pedro, la tumba fue terminada en 1570 por Giovanni de Nola Merliano. Ornamentando el conjunto funerario, aparecen los retratos del virrey y su difunta esposa, la virreina María Pimentel Osorio. En el centro del sepulcro queda representado el gran yelmo de guerra del virrey. El monumento está dividido en tres secciones básicas: la base, el sarcófago y las estatuas de las cuatro Virtudes cardinales, que rodean el sepulcro. En las esquinas de la base, las cuatro estatuas descansan sobre capiteles corintios: Justicia, Fortaleza, Templanza y Prudencia. Sobre el sarcófago, entre el blasón de Toledo (izquierda) y Osorio Pimentel (derecha), se lee una inscripción. A los lados del sarcófago hay tres bajorrelieves que representan las empresas de don Pedro: la victoria sobre Barbarroja en las aguas de la bahía de Nápoles en 1544, la empresa contra los invasores turcos de Otranto en 1538 y la entrada triunfal en Nápoles.

Actualmente la iglesia está cerrada al público por razones de seguridad, debido a su estado de deterioro alarmante, lo que limita la capacidad de uso. A esto se suma la gran cantidad de maleza y escombros que obstruyen los canalones y la construcción, así como el conjunto de estructuras (terrazas, ventanas, etc.) que no permiten una buena impermeabilización de la pared.

La Cofradía, el Estado y el Ayuntamiento colaboran juntos para resolver los distintos problemas que acarrea la iglesia. Se cubrirá con seguridad (y gracias a ello volverá a abrirse al público) y se procederá a la restauración de las tablas de madera de maestros del siglo XVI (M. Pino, Criscuolo, Santafede, Vasari). Al mismo tiempo se están buscando fondos (locales, estatales o europeos) para la restauración de todo el complejo.

Attilio Antonelli
 

Ponentes

Dtt. Attilio Antonelli
Storico dell’arte della Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per il Comune di Napoli
Conservador de la P. y R. Basílica de Santiago de los Españoles de Nápoles

Dra. Encarnación Sánchez García
Catedrática de Literatura Española, Universitá degli Studi di Napoli L’Orientale

Dr. Fernando Checa Cremades
Catedrático de Historia del Arte de la Edad Moderna, Universidad Complutense de Madrid

Dr. Carlos José Hernando Sánchez
Profesor titular de Historia Moderna, Universidad de Valladolid
 

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Información

  • Martes 18 de abril de 2017
  • Salón de actos
  • 19:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

Organizadores