Homenaje en recuerdo de Francisco Calvo Serraller

Academia / 4 de febrero de 2019
Homenaje en recuerdo de Francisco Calvo Serraller

La Academia, en la voz de su director honorario Antonio Bonet Correa, rinde un sentido homenaje a la personalidad del historiador y crítico de arte Francisco Calvo Serraller (Madrid 1948-2018).

En su discurso de ingreso en la Real Academia, el año 2001, titulado Naturaleza y misión de la crítica de arte, Francisco Calvo Serraller analizaba la crítica como una consecuencia del consumo social inherente a la mercantilización del arte. Al asumir el papel de mediador ante el público, entendía la misión del crítico como un ejercicio de diálogo con el artista. Una vez más, Calvo Serraller revelaba su fina intuición y aguda inteligencia. Quizás, en sentido autobiográfico, lo más revelador del discurso de la Academia fue reconocer que pese a haberse dedicado al arte desde diferentes horizontes y responsabilidades, las dos actividades que mejor acotaban su biografía intelectual eran la de docente universitario y la de crítico de arte o, empleando sus propias palabras, “la de un probo historiador de arte diurno que, al caer la noche, se transforma en una exaltada fiera crítica”. Esta convergencia entre el historiador y el crítico, anulaba las distancias en el análisis del arte del pasado y del presente, una separación que siempre entendió “artificiosa, entre otras cosas, porque el arte cambia, pero no progresa, como así lo acredita el hecho de que no sea incompatible el seguimiento de lo emergente con el disfrute simultáneo de todo lo anterior”.

Autoridad en la crítica internacional de arte, respetado comisario de exposiciones, referente imprescindible del arte español contemporáneo, Calvo Serraller fue un pensador de gran talento intelectual, original y valiente en sus propuestas, brillante y seductor en la comunicación de sus ideas, con una sensibilidad abierta a un conocimiento humanístico muy amplio, interesado por la filosofía, la literatura, el cine, la música, la ciencia…

A finales de la década de los setenta formó un activo equipo junto a Ángel González en la gestión y programación de la legendaria galería Multitud (1974-1978).

En 1970 inició su actividad docente en la Universidad Complutense de Madrid, donde sería catedrático de historia del arte contemporáneo desde 1989 y, dos años más tarde, director del Departamento de Arte Contemporáneo. Participó en numerosos cursos, ciclos de conferencias, congresos y seminarios nacionales –Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Fundación Ortega y Gasset, Círculo de Bellas Artes de Madrid, Fundación Amigos del Museo del Prado, Fundación Mapfre…– e internacionales, invitado por las universidades de Princeton y Florencia, el Warburg Institute de Londres y el Museo del Louvre. Fue asesor del comité científico del Centro de Investigaciones de Nuevas Formas Expresivas (CINFE), vocal de la junta direc­tiva de la Asociación Hispania Nostra, del Círculo de ­Bellas Artes y del consejo rector del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), asesor del Instituto de Estética y Teo­ría de las Artes y patrono de la Fundación Casa de la Moneda, de la Fundación Gustavo ­Torner y de la Fundación Ortega y Gasset. Obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Nacional del Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos (1980), el Premio Internacional Puerta de Oro (1983), el Premio del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (1985), el Premio de Crítica de Arte ‘Camón Aznar’ (1987) y, ese mismo año, resultó finalista del Premio Nacional de Ensayo. En 2017 la Universidad de Salamanca lo invistió Doctor Honoris Causa.

Fue comisario de importantes exposiciones, entre las que cabe mencionar, Le siècle de Picasso (Musée d'Art Moderne de París, 1987), Naturalezas españolas (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1988), Dobles figuras (Oxford University, 1986), Antípodas: una selección de arte español actual (Pabellón Español de la Expo 88, Brisbane, 1988), Pintura española del siglo XIX en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (Fundación Mapfre, 1996), El simbolismo en España (Fundación Mapfre, 1997), El bodegón español. De Zurbarán a Picasso (Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1999), Goya. La imagen de la mujer (Museo del Prado, 2001), Flores españolas del Siglo de Oro (Museo del Prado, 2002), Luz de la mirada (Museo Esteban Vicente, 2002), El expresionismo abstracto americano en las colecciones españolas (Museo Esteban Vicente, 2003), El pop español: los años sesenta. El tiempo reencontrado (Museo Esteban Vicente, 2004), Picasso. Tradición y vanguardia (Museo del Prado, 2005), Pintura española de El Greco a Picasso (Guggenheim Museum, 2006), Modigliani y su tiempo (Museo Thyssen-Bornemisza, 2008)Arte español en la colección del IVAM (IVAM, 2010)Goya y el infante Don Luis: reino y exilio (Palacio Real de Madrid, 2012) o El Museo del Prado y los artistas contemporáneos (Museo de Bellas Artes de Bilbao, 2014).

Autor de publicaciones de referencia, entre cuyos títulos más destacados se encuentran Edición crítica de Los diálogos de la pintura de Vicente Carducho (1979), Teoría de la pintura del Siglo de Oro (1981), El Guernica de Picasso (1981), España: medio siglo de arte de vanguardia: 1939-1985 (1985), El arte visto por los artistas (1987), Imágenes de lo insignificante. El destino histórico de las vanguardias en el arte contemporáneo (1987), Del futuro al pasadoVanguardia y tradición en el arte español contemporáneo (1989), La novela del artista (1990), Artistas españoles entre dos fines de siglo: de Eduardo ­Rosales a Miquel Barceló (1991), Velázquez (1991), La senda extraviada del ­arte (1992), Enciclopedia del arte español contemporáneo (1992), Escultura española actual (1992), Breve historia del Museo del Prado (1994), El Greco (1995), La imagen romántica de España. Arte y arquitectura del siglo XIX (1995), El siglo XIX en el Museo del Prado (1996), Las meninas de Velázquez (1996), Goya (1996), Rafael (1997), Paisajes de luz y muerte: la pintura española del 98 (1998), El arte contemporáneo (2001), Miquel Barceló. El taller de esculturas (2002) o La constelación de Vulcano. Picasso y la escultura del hierro del siglo XX (2004).

Como crítico ocupó la plaza titular de arte en El País desde la fundación del diario en 1976, ejerciendo, a juicio de sus compañeros, una autoridad normativa, casi omnipresente.

Ante este admirable bagaje, hay que reconocer que fue el Museo del Prado la entidad cultural que recibió una atención prioritaria de Francisco Calvo Serraller. Resulta paradójico que, pese a la brevedad de su estancia en la dirección del Museo, entre los años 1993 y 1994, el historiador haya marcado una influencia tan decisiva y determinante en su devenir y modernización. Su efímera gestión al frente del Museo dejó una sólida herencia. De hecho, fue entonces cuando la pinacoteca adquirió una obra de capital importancia en la fortuna crítica de Goya, su Cuaderno italiano, y proyectó un ambicioso programa para la conmemoración del ciento setenta y cinco aniversario de la fundación del Museo. Él siempre lo reconoció: El Prado ha cumplido un papel fundamental en mi vida, ha sido una de las luminarias más esenciales para poder orientar no solamente mi actividad profesional sino mi ser mismo”. Tutor intelectual de la programación de la Fundación Amigos del Museo del Prado, mentor del director con mayor trayectoria del Museo y de muchos de sus conservadores, director de la magna Enciclopedia del Museo del Prado, organizador y conductor de numerosos cursos en la pinacoteca con prestigiosos historiadores del arte nacionales e internacionales junto a relevantes artistas, escritores, filósofos, músicos o científicos… la impronta de Calvo Serraller ha marcado la evolución del Museo del Prado durante las dos últimas décadas.

En la postrera de sus lúcidas colaboraciones para El País, publicada el 23 de octubre de 2018, cabía intuir su despedida: “No se puede perder de vista que la vida es un don, ni el papel que cada uno de nosotros debe desempeñar en su breve transcurso, pase lo que pase. Porque pasa siempre, en el fondo, lo mismo, pero nunca de la misma manera. […] La mejor definición de la virtud de la humildad (término que procede del latino humus, que significa tierra, o sea, que el humilde es quien acepta volver a la tierra) es que, sin el despojamiento final del ser humano, no habría coraje que valga”.

Quizás, la síntesis más precisa de su legado y de su gratitud a la vida, fueran las palabras que pronunció en 2017 en el discurso de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca: “Mi compromiso permanente con el Museo del Prado, al margen de mi paso fugaz por su dirección, mi dedicación al ejercicio de la crítica de arte y al comisariado de exposiciones, y, en fin, mi condición impenitente de escritor y conferenciante en los foros más diversos, han colmado con sus respectivos dones mucho más de lo esperado y merecido, pero incluso de no haber sido tanto así, creo que, a estas alturas, también entonaría un canto de agradecimiento a la vida y a su reverso mortal por darme la azarosa oportunidad de existir”.

Un existir, el suyo, con exultantes cimas y muy dolorosos reveses… como la muerte de su amada hija Marina. La bella despedida que le escribió podría ser también la suya:¡Ay, en nuestro atribulado mundo, cuán poco nos fijamos en el tesoro de estos seres diferentes, los únicos capaces de arrojar algo de luz a nuestra ciega existencia!”.

 

Elogio de Francisco Calvo Serraller

 

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