Donación a la Academia de la obra del compositor costarricense Marvin Camacho

Academia / 29 de junio de 2012

Marvin Camacho es un compositor centroamericano cuya obra y trayectoria son ampliamente conocidos a nivel nacional e internacional. Su música es interpretada y dirigida por algunas de las figuras más destacadas del panorama artístico actual.

Su labor como docente y creador interdisciplinar también es reconocida dentro y fuera de Costa Rica. Muchas son las razones de celebración, en consecuencia, del acto histórico de este 28 de junio en Madrid, cuando el compositor depositó una primera selección de su obra compositiva en la Real Academia de Bellas Artes San Fernando, durante un acto oficial presidido por su Director D. Antonio Bonet Correa, Vice Director D. Ismael Fernández de la Cuesta y el coordinador de proyectos D. Javier Blas.
 

Legados…

Los maestros de la Cuesta y Camacho confiaron en mí la preparación de “Marvin Camacho Villegas: relación de obras donadas a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, primer estudio presentado en este acto oficial. Se trata de una propuesta provisional de compilación basada en el criterio del compositor, que acompaña las obras depositadas en la Real Academia. El estudio será la base para un proyecto mayor dedicado a la elaboración de un catálogo completo, que espera ser presentado en la Real Academia cuando se realice el depósito definitivo del legado del compositor en esta prestigiosa institución, donde se conservan, entre otras, obras de grandes creadores como Francisco de Goya y Lucientes, a quien Camacho dedica su Sinfonía Nº 1 “cuadros orquestales”. Obra que estrené en 2006, como directora invitada de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Las partituras presentadas en este primer acto están reunidas en cinco cuadernos. Incluyen obras representativas del compositor creadas entre 1986 y 2012. El CUADERNO I reúne su Sonata Nº 1 para piano solo “Dal Inferno, Chamánicos – Ritual Nº 1, Canción del Dolor Malekú I y II, “Danza primitiva” para dos pianos, Tres Quijotadas para piano, Nocturno y Aquelarre. El CUADERNO II está dedicado a su música de cámara, incluyendo Juegos Nº 3 “De cuentos y leyendas” para quinteto de maderas, bombo y narrador, Ritual # 1 para Trío (clarinete, violín y piano), Tributo al Héroe (A don Nicolás Aguilar Murillo) para quinteto de bronces, Preludio y Dislocación para clarinete y piano, Las Cortes de Cádiz en dos poemas musicales (orquesta de cuerdas), Disparate y Locura para sax alto y piano, Concierto para Sax Alto y Piano, Nocturno y Danza. El CUADERNO III reúne obras corales como Canto a Debravo, Agnus Dei, y Kyrie Eleison. El CUADERNO IV incluye obras para solista y banda sinfónica como Postludio y Canto Whitman. Finalmente, el CUADERNO V.1 y V.2 reúnen sus obras para orquesta sinfónica, la Sinfonía # 2 “Humanidades” [V.1], “De Profundis” Concierto para Trío y orquesta, y Un hombre llamado Don Quijote [V.2].
 
No está de más subrayar la importancia histórica de esta acto académico, que Camacho asume, según sus propias palabras, “como miembro de una tradición iberoamericana y como costarricense”. Consecuentemente, durante su visita a Madrid, dictó una conferencia-concierto titulada “Creación musical en Costa Rica: reflexión y análisis”, el 27 de junio en el Departamento de Musicología de la Facultad de Geografía y Historia de la Universidad Complutense de Madrid, por invitación de la Dra. Victoria Eli, reconocida especialista en música iberoamericana. En esta disertación el compositor abordó la creación musical desde la obra del maestro Benjamin Gutiérrez y el maestro Bernal Flores, hasta el quehacer musical de nuestros días.
 

Caminos…

Llegados a este punto, quisiera detenerme un momento en “De Profundis” Concierto para Trío y orquesta, obra en dos movimientos, una de las depositadas en la Real Academia (CUADERNO V.2). Dedicada al Trío Concertante, integrado por Dianelys Castillo (clarinete), Fernando Muñoz (violín) y Leonardo Gell (piano), quienes la comisionaron y estrenaron en 2011 junto a la Orquesta Sinfónica Municipal de Heredia (OSMH), bajo la dirección invitada de Guido López-Gavilán. La obra, incluida en el disco Caminos, editado por la Universidad de Costa Rica en colaboración con entidades como el Ministerio de Cultura y Juventud, la Municipalidad de Heredia, y el Auditorio Nacional, representa, en mi opinión, un hito en la creación contemporánea producida en Costa Rica.
 
La técnica orquestal del compositor alcanza aquí una madurez que requiere de otro tipo de análisis. Sin embargo, debo señalar mi interés por su apuesta sincrética y simbólica pensada entre música, poesía y filosofía (teosofía para ser más precisa). El compositor logra construir un tejido con los mínimos elementos sustanciales. El Trío solista se “desliza” en el magma de una orquestación “espectralista” en ocasiones, pero principalmente “postonal”. Camacho es capaz de aunar diferentes técnicas y formas de entender la orquesta y el “estilo concertante”, que coexisten en Άρμονία (Harmonía), -y el término griego es aquí pertinente-, con motivos germinales reconocibles en otras obras suyas, que un estudio retrospectivo, -como la “primera relación” que preparé para la Real Academia-, permite identificar en tanto genética de un “sonido propio”. Por ejemplo, el motivo musical y literario que une, cual cordón umbilical, a “De Profundis” y sus Visiones de san Agustín, estructurando momentos concretos de fusión entre la orquesta y las secciones solistas.
 
Mucho queda por decir de esta obra depositada en la Real Academia, si la menciono es en relación con el disco Caminos, y por una “razón musicológica” (si cabe el termino). Y es que a través del “dios íntimo” de Jorge Debravo y el “silencio sonoro” de san Agustín, Camacho enfrenta un descender al sí mismo que piensa en  música La Gran Pregunta, no solo preocupaciones nacionalistas o patrimoniales. Por eso he querido referirme a Caminos, que en su égida machadiana reúne la calidad y compromiso que demuestra la OSMH bajo la dirección musical y artística de Eddie Mora, y la acertada elección de las obras incluidas, donde nombres relevantes como los Premios Magón Benjamín Gutiérrez y Carlos Enrique Vargas, los Premio Nacionales Eddie Mora, Alejandro Cardona y Marvin Camacho, demuestran la consolidación de un pensamiento orquestal, compositivo, singular y “pluralizante”. No solo el “lenguaje” de un “música nacional”.

Umbrales…

Uno de los grandes debates de la musicología actual es esta difícil relación entre estética e ideología. Por ejemplo, la búsqueda de las “naciones modernas” que a principios del siglo XX llevaron a muchos compositores(as) a la selección de “sonotipos” particulares, que se identificaran con ideas específicas de “nación”, cuya presencia observamos todavía hoy en muchos discursos nacionalistas y populistas. Pero este disco, y la inclusión de la obra de Marvin Camacho en la colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, demuestran que el pensamiento compositivo de los autores(as) costarricenses esta, hoy por hoy, frente a un nuevo umbral.
 
No se trata solo del reconocimiento internacional, estamos ante un cambio de paradigma. El rescate del patrimonio musical es sin duda fundamental, pero el seguimiento del proceso individual, el valor de la singularidad, la condición “liminal” de la creación musical contemporánea en Costa Rica imponen, un reto para el pensamiento musicológico y las Humanidades en la actualidad. Ya lo señaló el Dr. Alejandro L. Madrid en Casa de las Américas: “Solo un enfoque multidisciplinar nos permitirá escapar de las trampas disciplinares […] para dejarnos formular otras preguntas”. Y un nuevo umbral obliga nuevas preguntas, los “caminos” están abiertos…
Susan Campos Fonseca