El escultor Martín Chirino ingresa en la Real Academia

Academia / 12 de octubre de 2014

El escultor Martín Chirino fue elegido miembro Honorario de la Real Academia el 10 de febrero de este año a propuesta de los académicos Venancio Blanco, Juan Bordes y Francisco Calvo Serraller. El domingo 12 de octubre leyó su discurso de ingreso en la Corporación académica. Su disertación llevó como título "La fábula del herrero". En nombre de la Academia le contestó el escultor Juan Bordes.

En su discurso Chirino analizó las circunstancias, influencias y momentos claves que han ido marcando su trayectoria de escultor. Un recorrido biográfico que inició con la referencia a sus raíces canarias, marcadas por el cruce cultural entre Europa e Iberoamérica. La conciencia del territorio identifica el sustrato objetual de su escultura con las herramientas de labranza: una idea de utilidad elevada a la categoría de símbolo.

Como escultor, forjador de hierro, herrero, en definitiva, Chirino asume la deuda contraída con Julio González, a quien conoció en París y cuya escultura en hierro le impactó violentamente. También reconoce la herencia de Malevitch, Mondrian, El Lissitzky y los constructivistas, de los que asimiló su modo de entender e interpretar el espacio. Siente fascinación por las propuestas estéticas de Gargallo, Gris y Brancusi, quienes centran en este momento su reflexión sobre el arte moderno.

Describió cómo llegó a la espiral, esa forma genuina e identitaria que apareció un día y se implantó con fuerza en su obra. Y cómo el desarrollo de la espiral devino en los Aeróvoros, una manera específica de dibujar en el espacio o, lo que es lo mismo, un peculiar modo de hacer levitar el hierro.

En palabras del propio escultor: “Menos es más sigue siendo mi máxima. Este concepto me impulsa a desear que la materia adquiera una mayor levedad en la ejecución de mi escultura”.

Martín Chirino

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