Bartomeu Jaume
24 preludios para Chopin

Concierto / 26 de octubre de 2017
Presentación del proyecto “24 preludios para Frédéric Chopin”, concebido con motivo del Festival Chopin de Valldemossa.

La estancia de Frédéric Chopin en Mallorca durante el invierno de 1838 quedaría como una simple anécdota si no hubiera sido por la cantidad de obras que produjo.

Tal como se puede leer en la documentación que se conserva, Mallorca y Valldemossa aportaron a la sensibilidad del compositor, así como a muchos otros artistas, una atmósfera y un paisaje que influenciaron claramente en su obra. El compositor Joan Maria Thomàs, escribe en su precioso libro Manuel de Falla en la Isla: “Los caminos secretos de la inspiración son tan sutiles como ilimitados. La voz de la Isla había hablado a Chopin a través del silencio, de la música popular y del paisaje”.

Este periodo de tiempo (poco más de tres meses) es uno de los más prolíficos del compositor y, como dice el gran pianista Alfred Cortot: “Representa sin duda el más activo de los periodos de trabajo de Chopin y que dio origen a algunas de sus obras más auténticas”.

Evidentemente, es imposible suponer que en el transcurso de los noventa y cinco días que Chopin permaneció en Mallorca creara veinticuatro preludios (op. 28), dos polacas (op. 40), la segunda mazurca del opus 41, la segunda balada (op. 38), el tercer scherzo (op. 39) y los dos nocturnos (op. 37). Trabajando sólo las mañanas, como señala en sus cartas, y descontando los días que su precario estado de salud le impedía toda actividad intelectual, creo que ni siquiera hubiera tenido el tiempo material de copiar las obras mencionadas.

En relación a los Preludios, hay varias teorías sobre qué preludios creó en Mallorca, desde la de Vicent M. de Gibert que mantiene la opinión de que los preludios fueron compuestos todos antes del viaje a Mallorca y que en la Isla sólo se limitó a hacer las últimas correcciones, a otros como la de A. Cortot que después de haberlos tocado en Valldemossa, afirmó a su discípulo y músico excepcional Jaume Mas Porcel: “La acústica especial de la celda con la multiplicidad de resonancias me sugirieron ideas bastante concretas referente a los preludios que no pudieron ser realizados allí, y que son, todos aquellos que contienen elementos cromáticos en rápida sucesión, porque el oído fino de Chopin no habría podido tolerar la cacofonía resultante de tales resonancias”. Y más tarde, en su libro Aspectos de Chopin lo completa diciendo: “Mi experiencia personal en este propósito me ha permitido emitir la hipótesis de que sólo los preludios de carácter netamente diatónicos y de movimiento lento pudieron ser compuestos allí”. Con la documentación que disponemos, creo que nunca podremos saber con exactitud cuáles se hicieron íntegramente en Mallorca, pero realmente poco nos importa.

El hecho cierto e innegable es que la finalización y compilación total tuvo lugar en Valldemossa, tal como escribe Chopin a su amigo Julien Fontana el día 12 de enero de 1839: “Al fin te envío mis preludios”. En 1839 aparecen publicados los preludios en una edición francesa dedicada a Pleyel y una edición alemana dedicada a Kessler. El manuscrito autógrafo de Chopin se conserva en la Biblioteca Nacional de Varsovia y la copia de Fontana en que se basó la edición alemana ha desaparecido.

Pasaron casi cien años desde que Chopin abandonó Mallorca hasta que los preludios volvieron a sonar en los corredores de la Cartuja. Precisamente el 13 de mayo, en los Festivales Chopin de 1934, cuando después de interpretar la Capella Clàssica la Balada de Mallorca, a quien está dedicada, con la presencia de su creador, Manuel de Falla, Alfred Cortot interpretó, en la segunda parte, los 24 preludios. Según afirmó Cortot a Mas Porcel y Thomàs: “No recordaba haberlos tocado nunca con tan intensa conmoción de espíritu”. Después de este día, posiblemente uno de los más importantes de la historia musical en las Islas, han sido innumerables los pianistas que han querido tocar los preludios en el Festival o en la Celda n. 2.

La idea de ligar la figura de Chopin con la creación actual, tal como en 1933 había hecho Manuel de Falla con la Balada de Mallorca sobre el Andantino de la segunda balada de Chopin, me sugirió la idea de estos 24 preludios para Chopin. Sin duda, el espíritu de Joan Maria Thomàs también perdura dentro de los muros de la Cartuja.

Solicitamos la maestría de veinticuatro de los más prestigiosos compositores españoles para crear una réplica a los 24 preludios de Chopin, dando como referencia un preludio de Chopin a cada compositor. Veinticuatro obras de nueva creación, veinticuatro estéticas, veinticuatro formas de entender estos Preludios y, en definitiva, veinticuatro formas de entender el arte de la música era una tarea tan estimulante como atrevida con unos resultados de difícil previsión.

El primer resultado lo tuvimos el día del estreno, en el concierto del 28 de agosto del 2016 en el Claustro de la Cartuja de Valldemossa. El Claustro lleno de un público ansioso y expectante de lo que estábamos a punto de vivir con la presencia de muchos de los compositores que habían colaborado y con los cuáles tuvimos el honor de convivir durante unos días. Dos pianos y dos pianistas. De una parte, Alain Planes interpretó los 24 preludios de Chopin y luego Bartomeu Jaume hacía lo mismo con la réplica del preludio precedente. La compositora Teresa Catalán lo describe así: “Efectivamente, es difícil explicar el momento que inundó aquellas paredes sacralizadas en Do mayor, pero fuimos testigos ese día de la diversidad que caracteriza nuestro siglo. Es posible que el milagro de la modernidad chopiniana, en complemento perfecto con el respeto unánime que demostraron los creadores actuales ante la magna obra de Chopin, propiciara ese momento especial, de una belleza inexplicable, o quizá baste decir que fue un momento de plenitud musical para entender bien lo que decimos. [...] Los cuarenta y cuatro años de diferencia entre los extremos de la edad de los compositores, marcan las tres generaciones que han conseguido –esta vez unánimemente-, explicar su tiempo sin renunciar en absoluto a sus propuestas más personales, en una ceremonia de respeto y consideración al patrimonio que inevitablemente marca nuestra historia”.

Con la misma actitud de recogimiento, casi religioso, que Manuel de Falla escuchaba en la Celda los preludios interpretados por Cortot, intentamos muchos de nosotros hacer lo mismo como muestra de devoción al músico polaco y a nuestra música española más actual.

Chopin, una vez más, nos vuelve a hablar.

Miquel Estelrich

 

Presentación

José Luis García del Busto, académico de Bellas Artes, musicólogo

Rosa Capllonch, presidenta del Festival Chopin de Valldemossa

Miquel Estelrich, director del proyecto ’24 preludios para Chopin’, pianista

Tomás Marco, académico de Bellas Artes, compositor

Bartomeu Jaume, pianista
 

Programa

Bartomeu Jaume, piano


Josep SolerPreludi n. 1


Pilar JuradoPreludio

Voro GarcíaPostludium a Chopin

Teresa CatalánParáfrasis

Miguel A. Roig-FrancolíPrelude in D, after Chopin

Francisco García ÁlvarezPreludio

Leonardo BaladaTransparencias del preludio n. 7 de Chopin

Benet Casablancas i DomingoUna página per a Chopin

Albert SardàRecordant Chopin

Narcís BonetParàfrasi del preludi n. 10 de Chopin

Alicia Díaz de la FuenteHołdzie Chopinowi

Antoni Parera FonsRèplica al preludi XII de Chopin

Carme Fernández VidalPreludi I

Carles Guinovart i RubiellaEs petit preludi a Valldemossa

Tomás MarcoLlueve Chopin

Eduardo Pérez Maseda“ZAL!”

Josep M. Mestres QuadrenyPreludi a Chopin

Carlos Cruz de CastroPreludio n. 18, “Chopiniano”

Miguel Gálvez-TaroncherEsbós (a Chopin)

José Luis TurinaCollage

Jesús LegidoParáfrasis

César CanoPrélude 22 d’après Chopin

David del PuertoPreludio de Valldemossa

Josep Mª García LabordaPreludio en re

 

Bartomeu Jaume

 

Galería de imágenes

Información

  • Salón de actos
  • Jueves 26 de octubre, 12:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

Organizadores