Concierto

Cuarteto Bretón In memoriam Schnittke, Haydn, Brahms

“In memoriam” alude a la pieza que Alfred Schnittke compuso en homenaje a Stravinsky en el año de su muerte (1971) y que abre este concierto del Cuarteto Bretón.

Cuarteto Bretón

Anne-Marie North     violín

Antonio Cárdenas      violín

Alberto Clé                 viola

John Stokes                violonchelo
 

Programa

Alfred Schnittke (1934-1998)Canon in Memoriam Ígor Stravinsky (1971)

Franz Joseph Haydn (1732-1809)Cuarteto de cuerda op. 76, n. 2, ‘Las Quintas’ (1797)
  1. Allegro
  2. Andante o più tosto allegretto
  3. Menuetto. Allegro ma non troppo
  4. Vivace assai

Johannes Brahms (1833-1897)Cuarteto en La menor, op. 51, n. 2 (1873)
  1. Allegro non troppo
  2. Andante moderato
  3. Quasi menuetto, moderato – Allegro Vivace
  4. Allegro non assai
 
 
 
Aunque el título, In Memoriam, procede de la obra de Alfred Schnittke Canon In Memoriam Ígor Stravinsky (1971), también hace referencia a las otras dos grandes figuras: Haydn y Brahms.

Así pues, el concierto se dedica a la memoria de tres de los compositores más importantes y relevantes del desarrollo del cuarteto de cuerda en sus respectivas épocas. Compositores que, curiosamente, nacieron de forma sucesiva cada ciento un años (1732, 1833 y 1934, respectivamente): Haydn (1732-1809) desarrolló el lenguaje y estructura del cuarteto de cuerda durante el siglo XVIII; Brahms (1833-1897), a sus cuarenta años, después de hasta veinte intentos de cuartetos fallidos, produjo su Opus 51, obra que mantuvo el interés y desarrollo del cuarteto después de los logros monumentales de Beethoven y Schubert, y Alfred Schnittke (1934-1998) fue considerado uno de los más importantes músicos tardo-soviéticos.

Canon In Memoriam Ígor Stravinsky fue una respuesta a la invitación de David Drew, editor de la publicación Tempo, a los compositores más destacados del momento para escribir cánones en memoria a Stravinsky después de su muerte, como Pierre Boulez, Elliot Carter, Darius Milhaud y Maxwell Davies.

Andrew Lindemann Malone escribió que el de Schnittke era “un trabajo deliberado y concentrado, el Canon no es un verdadero canon, sino un estudio en heterofonía: cada uno de los miembros del cuarteto interpreta una serie de frases cortas, pero en diferentes ritmos. El resultado es una serie de acordes cromáticos angustiados, creados por la interacción de cada frase con su yo desplazado rítmicamente en el otro […]. El silencio adquiere su propio significado aquí: es más que un simple complemento para el sonido. Al comienzo del trabajo, las frases son concisas y poco desarrolladas, pero comienzan a crecer hacia afuera en el rango tonal y longitud hasta que la pieza alcanza su clímax. Luego, las frases se contraen de manera similar, hasta que sólo queda un estremecimiento silencioso. La peculiar calidad expresiva y la relativa simplicidad de este trabajo sugieren que el testamento de Schnittke a Stravinsky fue realmente sincero”.

La siguiente obra en el programa forma parte de los seis cuartetos del Opus 76 que compuso Joseph Haydn poco después de regresar de su segundo viaje a Londres, completándolos en el verano de 1797 cuando tenía sesenta y cinco años de edad. Los cuartetos Opus 76 están entre los trabajos de cámara más ambiciosos de Haydn, que se desvían más que sus predecesores de la forma estándar de sonata y cada uno enfatiza su continuidad temática a través del intercambio continuo y casi continuo de motivos entre instrumentos. Además de no utilizar la forma de sonata esperada en algunos de los primeros movimientos del cuarteto de cuerdas, Haydn emplea formas poco comunes en otros movimientos como un canon, una fantasía y una alternativa. También juega con las indicaciones de tempo, las armaduras y muchas secciones que enfatizan la viola y el violonchelo.

Charles Burney, crítico, musicológico, intérprete y pionero de la crónica musical, le escribió a Haydn elogiando estas innovaciones: “están llenos de invención, fuego, buen gusto y nuevos efectos, y parecen ser la producción, no de un genio sublime que ya ha escrito tanto y tan bien, sino de uno de talentos altamente cultivados, que no había gastado nada de su fuego antes”. El conjunto es una de las colecciones de cuartetos de cuerdas más famosas de Haydn.

Será interpretado el Cuarteto en Re menor op. 76 n. 2, que es particularmente impresionante. A veces apodado el “Quinten” (Cuarteto de las Quintas) porque el primer movimiento se construye rigurosamente alrededor de ese intervalo. Otro dato curioso es que el tercer movimiento, un minueto en Re menor en 3/4, con trío en Re mayor, ha sido llamado el Minueto de las Brujas (“Hexenminuett”). El minueto es un canon de dos voces: los dos violines tocan (en octavas paralelas) sobre la viola y el violonchelo (que también tocan en octavas paralelas), que siguen un compás detrás de los violines. Haydn usó previamente esta técnica en el minueto de su 44 Sinfonía.

Brahms consideró al cuarteto de cuerdas como un género particularmente importante. Al explicar su lento progreso a un editor en 1869, Brahms escribió que, dado que Mozart se había tomado “mucho esfuerzo” con los seis “hermosos” Cuartetos de Haydn, tenía la intención de “hacer lo mejor para producir uno o dos ejemplos decentes”. Según su amigo Max Kalbeck, Brahms insistió en escuchar una interpretación secreta de los cuartetos Op. 51 antes de su publicación, después de lo cual los revisó sustancialmente.

Los dos cuartetos del Opus 51 se recibieron “respetuosamente, aunque sin gran entusiasmo” en sus respectivos estrenos en octubre y diciembre de 1873. Si bien los cuartetos han gozado de menos popularidad que algunos de los otros temas de la música de cámara de Brahms, ayudaron a revitalizar “la gran pero moribunda tradición” del cuarteto de cuerdas que se había estancado después de Beethoven y Schubert, y ayudaron a inspirar a los cuartetos de Arnold Schönberg, Béla Bartók y otros compositores del siglo XX. En su famoso ensayo Brahms el Progresista, Schönberg elogió a los cuartetos por su armonía avanzada y por la integridad sin precedentes con que Brahms deriva cada movimiento de un pequeño motivo.

De los dos cuartetos Op. 51, el Cuarteto de cuerdas n. 2 en La menor, también unificado temáticamente, es muy lírico, aunque culmina en un final dramático y propulsivo cuya tensión “deriva de un conflicto métrico entre tema y acompañamiento”.

Misha Donta escribió:
“Fue el primer biógrafo de Brahms, Max Kalbeck, quien llamó la atención por primera vez sobre el significado del hecho de que el tema de apertura en La menor del Op. 51 n. 2, se centraba en las notas F – A – E (Fa – La – Mi), una alusión al lema personal del violinista Joseph Joachim, amigo de Brahms, 'Frei, aber einsam' ('libre, pero solitario'). Independientemente de si Brahms fue consciente de ello, el tema del movimiento lento (Andante moderato) es esencialmente una forma invertida del segundo tema de apertura del Allegro. La sonoridad en la que se escucha por primera vez el tema es de una inclinación que podría haber atraído a Haydn. Para su tercer movimiento, Brahms hace un regreso nostálgico al mundo del minueto del siglo XVIII. Pero este no es un minueto sencillo, y en lugar de un trío tiene un pasaje de tipo scherzo delicado en un ritmo más rápido. El final deriva gran parte de su tensión de un conflicto métrico entre tema y acompañamiento. El tema principal da la impresión de estar en gran parte en doble metro, mientras que su acompañamiento acorde enfático se encuentra en un firme triple tiempo. Las frases de la segunda mitad del tema, además, dividen el compás 3/4 en dos mitades iguales de un tiempo y medio, de modo que el acompañamiento, que permanece mucho en el tiempo, suena más dislocado que nunca. El conflicto se resuelve hacia el final de la pieza, donde el tema se transmuta en un vals suave, aunque sincopado, en el mayor. Pero al final, Brahms no tendrá ninguno de esos caprichos, y la música vuelve al menor, y se precipita inexorablemente hacia una conclusión acelerada”.

John Stokes
El Cuarteto Bretón, descrito como “uno de los cuartetos de cuerda con más proyección de nuestro país”, desarrolla una muy diversa e intensa actividad musical desde su inicio en el año 2003. Nació en defensa y promoción del repertorio español, tanto en obras reconocidas como perdidas u olvidadas, sin obviar las obras de nueva producción y las de los grandes maestros de todos los tiempos como Haydn, Mozart, Beethoven, etc. En cierto modo, se inspiró en el trabajo y programación del Cuarteto Francés (1903-1915), cuyo viola fue Conrado del Campo, compositor madrileño que escribió catorce cuartetos de cuerda numerados.

El Cuarteto Bretón realizó un trabajo de redescubrimiento de repertorio de compositores españoles, como Jesús Guridi, Tomás Bretón o el previamente citado, Conrado del Campo, estrenando y re-estrenando obras suyas. Se involucraron en la edición de obras como el Cuarteto de cuerda n. 2de Jesús Guridi de UME (Music Sales Group), y editaron el Cuarteto de cuerda n. 1 ‘Oriental’ (1903) y el Cuarteto de cuerda n. 8 ‘A la muerte de su madre’ (1913) de Conrado de Campo. A partir del trabajo del Cuarteto Bretón, el violonchelista de la formación John Stokes fue invitado a un congreso internacional sobre cuartetos de cuerda españoles en la Universidad de Granada, donde impartió una ponencia sobre la edición crítica del Cuarteto de cuerda n. 8 de Conrado del Campo, que sería publicado por la editorial Peter Lang… En losúltimos años el Cuarteto Bretón ha trabajado repertorio de compositores internacionales de renombre de la segunda mitad del siglo XX y primeras décadas del siglo XXI como Crumb, Saariaho, Görecki, Gubaidulina y Glass.

Sobre el Cuarteto Bretón, la crítica ha escrito: “Han demostrado tanto en su individualidad como en su conjunto, su impecable nivel musical”, o “El prestigioso Cuarteto Bretón es uno de los grupos más consolidados y activos en la recuperación de la música española para cuarteto de cuerda”. Sobre sus discos: “Una inmaculada preparación […] la grabación es extraordinaria y yo la recomendaría como disco que he disfrutado extraordinariamente. […] Característico y atractivo, con un sentido delicado de las estructuras de Guridi y contrastes dramáticos. Su grabación es muy cercana, detallada y satisfactoriamente madura. La acrecentada defensa de los Bretón no nos deja duda de que el par de Guridi merece un lugar en el panteón de los grandes cuartetos de cuerda” [Christopher Webber, en su reseña del disco de los cuartetos de cuerda de Jesús Guridi].
 

Información

  • Salón de actos
  • Sábado 18 de mayo, 12:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

Organizadores

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