Taller de estampación

Dedicado a distintos sistemas de estampación calcográfica, la Calcografía Nacional dispone de dos talleres con un equipo de seis tórculos, fabricados en los siglos XVIII, XIX y XX. En estos talleres se realizan en la actualidad ediciones de estampas  de un alto nivel de calidad artística.
Desde que en 1789 se creara la Real Calcografía, la estampación de láminas ha sido una de sus actividades primordiales. En 1793 se aprobó el Reglamento para la Imprenta Real, incluyendo el de la Real Calcografía, con el fin de que “… la Imprenta Real tenga a mano Estampería para las obras que se le ofrecen”. Desde ese momento y hasta nuestros días, el Taller de estampación de la Calcografía Nacional no ha dejado de estampar obras, cumpliendo así el cometido para el que fue creado y convirtiéndose en uno de los más afamados, desde el punto de vista técnico, por la calidad de sus estampaciones.

Ya desde sus orígenes, se indicaba que en el taller debía existir la figura del Regente, siendo en la actualidad Dª Carmen Corral Jam. Entre sus funciones se encuentran las del trabajo directo con el artista, supervisar la conservación de la maquinaria especial utilizada en el proceso de la estampación y, sobre todo, la estampación de las láminas pertenecientes al fondo histórico de la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Otro de sus cometidos es el de decidir el mejor sistema de estampación para las distintas obras de grabado calcográfico, ya que cada técnica ha de ser estampada de una forma diferente: el grabado en madera se estampa en relieve, el grabado calcográfico en hueco, la litografía y la serigrafía en plano.

Sánchez Cantón recordaba que, en el Capítulo XV del Reglamento para la dirección y gobierno de la Imprenta Real y demás ramos, ya se hablaba de que siempre debía estar al frente del taller un maestro estampador que fuera experto “en las delicadezas exigentes del arte de estampar”. Esta era una condición indispensable para que el trabajo que se realizara en el taller fuera el resultado de un “oficio noble y no de una mera manipulación mecánica”, ya que con el buen hacer de este maestro, las obras tendrían la calidad esperada.

Por este motivo, y dada la importancia de la buena formación del estampador, se creó en el Taller de la Calcografía la primera Escuela-taller de Estampación Calcográfica, que estuvo en funcionamiento entre 1986 y 1988. Impulsada por un acuerdo entre la Calcografía Nacional (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando),  el Ministerio de Trabajo y el Fondo Social Europeo, en ella se formaron una veintena de alumnos que aprendieron, no solo los complejos sistemas de estampación, sino también el desarrollo del color a lo largo de la historia de la estampa, el manejo de la maquinaria y de las diversas herramientas de taller, y las propiedades y características de tintas y papeles.

Otra vertiente por la que se ha interesado el Taller de Calcografía es por la proyección para difundir la formación. Tras el acuerdo firmado entre la AECI, la Calcografía Nacional (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), el Ayuntamiento de Quito y la Asociación de Grabadores del Ecuador, se puso en marcha un taller de arte gráfico en la capital de Ecuador, bajo la supervisión de la Regente del taller de la Calcografía. Nacía así, en 1997, la Estampería Quiteña, punto de referencia hasta nuestros días.

Además de las limitadas estampaciones del fondo histórico, desde 1989 se han empezado a estampar obras de artistas contemporáneos. Este proyecto ha supuesto la realización de ediciones de 198 artistas, cuyas planchas, en un total de 263, se han incorporado al depósito de planchas de Calcografía Nacional.