Academia

Brahms, Ravel, Falla

Concierto

Recital de piano ofrecido por los alumnos del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Oliver Bartek, Pablo Esteban y Samuel Martín, incluido en la programación musical conjunta del Conservatorio y la Academia para el año 2023.

Pianistas


I
Samuel Martín Martín

II
Oliver Bartek Montoro

III
Pablo Esteban Gutiérrez

Programa


I
Johannes Brahms (1833-1897)
Sonata n. 3, op. 5

II
Maurice Ravel (1875-1937)
La Valse

III
Manuel de Falla (1876-1946)
Fantasía Bética

Un viaje lleno de matices

El repertorio del concierto propone un viaje a través de tres pianismos muy distintos. Si bien durante la primera parte se contempla el estilo de Johannes Brahms en su máximo esplendor, paradigma romántico de la tradición musical centroeuropea, la segunda supone una aproximación a Maurice Ravel y Manuel de Falla por medio de dos de sus obras más emblemáticas. Ambas compuestas en torno a 1920, no encarnan sino la voluntad de los compositores de la esfera parisina de finales del siglo XIX de romper definitivamente con la mencionada tradición, apoyándose en sus respectivas identidades nacionales. Así pues, se presentan tres nacionalidades y tres mentalidades artísticas diferenciadas que dan lugar a tres concepciones del piano bien diferenciadas.

Johannes Brahms – Sonata n. 3, op. 5

La Sonata Op. 5 (n. 3) de Brahms fue compuesta en 1853, una época en la que se consideraba la forma sonata como anacrónica. Un joven Brahms, adorador de Beethoven y sus sonatas para piano, intenta ampliar las posibilidades del género dando lugar a una monumental obra musical en cinco movimientos.

El primer movimiento, Allegro maestoso, explora las posibilidades del instrumento y la forma. Su monumentalidad cargada de contrastes, complejidades rítmicas y extremos tumultuosos dan paso a un cálido Andante. En él, según anuncian los versos que lo encabezan, se encuentra a “dos corazones unidos en el amor” rodeados de un ambiente de ternura y ensoñación.

A la pasión serena del segundo movimiento le sucede el bullicio y la explosividad de un Scherzo de melodías cortas y abruptas que sólo cesan durante una sección central de gran verticalidad y religiosidad.

Antes del brillante final de la obra, se encuentra un cuarto movimiento. Un Intermezzo que supone una “mirada hacia atrás” [Rückblik]; una recapitulación de elementos tomados principalmente del movimiento lento. Aunque también supone una mirada al pasado por cobrar protagonismo el famoso motivo de la Quinta sinfonía de Beethoven, el cual ya estaba presente en el primer y tercer movimientos, pero no de forma tan central. El tema del destino está acompañado de un carácter existencial y meditativo donde el autor explora timbres y armonías que lo dotan de cierta aura proto-impresionista, por momentos.

Así, de forma inexorable se alcanza el final de la obra, un Rondó en el que puede encontrarse casi todo: misterio y dinamismo, bravura, una melodía lírica alegre y la irrupción de una marcha majestuosa que conduce a una gran Coda virtuosística. Esta supone el cierre de un largo y trascendente camino en el que la exploración de la forma va de la mano de la exploración del instrumento.

Maurice Ravel – La Valse

“Nubes a la deriva se separan y permiten vislumbres brumosos de parejas al son del vals. Se disipan gradualmente, distinguiendo un inmenso salón de baile lleno de una multitud arremolinada. La escena sigue despejándose, el resplandor de los candelabros brilla con todo su esplendor. Un baile de la corte imperial, alrededor de 1855”.

Así imagina el propio Ravel el comienzo de su obra. Es la evocación del vals vienés bajo el Imperio lo que acerca al origen de la obra. Debería enfatizarse el hecho de que Ravel se basó en Johann Strauss para rechazar las visiones simbólicas y fantasiosas de la obra propuestas por los críticos de la época. Sin duda, esta partitura obliga a dar rienda suelta a las emociones. Cabe ver una sucesión de instantes (como algunos comentaristas han indicado) relativos al destino que Ravel parece atribuir al vals: nacimiento – vida – decadencia – destrucción. También puede observarse que, a la luz de la historia anterior, el compositor pensó en términos coreográficos desde el principio de la obra.

Manuel de Falla – Fantasía Bética

Fantasía Bética es una obra decididamente nacionalista; tal vez solo a la sombra de Iberia, la obra pianística con más renombre de la producción española. Encargada por el pianista Arthur Rubinstein −quien, tras su estreno, no volvería a incluirla en ningún programa− es una obra de carácter virtuosístico que plantea una serie de sonoridades que van más allá de lo puramente pianístico: imitaciones de la guitarra, el cante jondo… etc.

“La pieza planteaba bastantes problemas técnicos con su flamenco estilizado, sus complicadas imitaciones de la guitarra” [Arthur Rubinstein, Mis años de juventud].

Formalmente, recuerda a la forma sonata (dos temas contrastantes que aparecen al principio de la obra y se reexponen al final), con la peculiaridad de que Falla introduce un Intermezzo a modo de sección central que sustituye al clásico desarrollo; una especie de canción de cuna, de gran belleza, que cuidadosamente se funde con la reexposición de los elementos iniciales, de un ímpetu mucho más arrebatado.

“El mesurado Falla estalla en esta obra desgarrada, violenta, áspera hasta la causticidad; síntesis y culminación de su período andaluz” [Justo Romero, Falla].

Elena Orobio

Inició sus estudios musicales en la escuela de música de su localidad natal, San Cristóbal de Segovia. A la edad de diez años accedió al Conservatorio Profesional de Música de Segovia, donde se forma con María José Atorrasagasti y, posteriormente, con Elsa Antuña.

Los primeros frutos de su trabajo llegaron en 2018, cuando ganó la primera edición del concurso de interpretación ‘Don Juan de Borbón’ tanto en la modalidad de solista como en la de cámara. Al año siguiente finalizó sus estudios profesionales e ingresó en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Actualmente continúa su formación en dicho centro de la mano de Elena Orobiogoicoechea. A lo largo de su trayectoria ha recibido enseñanzas otros importantes pianistas como Graham Jackson o Patrín García-Barredo.

Por otra parte, ha impartido conciertos en importantes centros de cultura de Madrid como el Teatro Ateneo, el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía o la Residencia de Estudiantes. Asimismo, participó en el homenaje a Manuel Azaña que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados por el 80 aniversario de su muerte, en noviembre de 2020.

En el 2022 y 2023 ha participado en el festival madrileño ‘Piano City’, lo cual le ha llevado a protagonizar un concierto en el Teatro Real. Recientemente ha sido elegido para tocar como solista junto a la orquesta sinfónica del RCSMM.

Nacido en Madrid en 2001, desde niño mostró interés y aptitudes para el aprendizaje musical. Dio sus primeros pasos con cuatro años en la Escuela Municipal de Música de Salou (Tarragona). A los seis años entró a formar parte del Coro Infantil de la Comunidad de Madrid, y posteriormente del Coro de Pequeños Cantores de la JORCAM, ambos dirigidos por Ana González, de los que formó parte hasta el año 2014, interviniendo en numerosos conciertos, óperas y zarzuelas, llegando a actuar como solista.

Paralelamente a su formación en canto coral, ingresó con siete años en el Conservatorio Profesional de Música Amaniel de Madrid, donde inició sus estudios en la especialidad de piano con las profesoras Teresa Ledesma y Elena Aguado.

Participó en 2011 en la grabación del tema musical Pie Jesu del compositor Andrew Lloyd Webber, como solista acompañante para el nuevo disco de la cantante Innocence y posteriormente en la presentación del mismo en el programa especial de Navidad de Telecinco de ese año.

Durante el curso 2015-2016 fue invitado a participar como pianista solista en el Auditorio Nacional, dentro del proyecto Adoptar un músico. Ha sido seleccionado para actuar varios años en el Festival Symphonos de Madrid. Ha recibido clases magistrales con los maestros Josep Colom, Ramón Coll, Joaquín Soriano y Nino Kereselidze. Actualmente cursa estudios superiores en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Mariana Gurkova.

Pablo Esteban ha obtenido el grado profesional de música en el Conservatorio Profesional de Música ‘Jacinto Guerrero’ de Toledo, donde recibió clases del profesor Alejandro Muñoz Argany. Desde el año 2020 cursa el grado superior en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con la maestra Patrín García-Barredo.

Ha recibido clases magistrales de la mano de Claudio Martínez Mehner, András Kemenes, Alexander Kandelaki, Andrea Turini, David Kuyken, Kennedy Moretti, Víctor del Valle y Luis del Valle, entre otros profesores.

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