Corea 2022
Ciclo de Música Clásica
Kun-Woo Paik

Concierto / 8 de septiembre de 2022
Corea 2022 Ciclo de Música Clásica Kun-Woo Paik
En su segunda cita del año 2022 el Ciclo de Música Clásica organizado por el Centro Cultural Coreano en colaboración con la Academia, presenta un recital de piano del maestro Kun-Woo Paik, en el que interpreta la suite ‘Goyescas’ de Enrique Granados.
La República de Corea ha conseguido un lugar de privilegio en la programación de música clásica, con intérpretes de un elevado nivel de virtuosismo que actúan en las salas más prestigiosas del mundo. Por quinto año consecutivo, el Centro Cultural Coreano en España, en colaboración con la Academia, ha programado el Ciclo de Música Clásica, dando a conocer a importantes solistas coreanos. El ciclo se ha consolidado como una de las citas musicales en la Academia más aclamadas por el público y valoradas por la crítica.
 
Enrique Granados (1867-1916). Goyescas

La Iberia de Albéniz, la Fantasía bética de Falla y las Goyescas del pianista y compositor leridano Enrique Granados marcan la cumbre del piano español nacionalista. Como compositor, el primer Granados fue un fruto típico del romanticismo tardío que destilaban los salones de la acomodada burguesía catalana, como los de París y tantos otros focos urbanos europeos. Así, su catálogo presenta abundantes piezas pianísticas que hacen referencia explícita a los mundos formales y expresivos de Chopin o de Schumann y que, estilísticamente, delatan también la admiración que Granados sintió por Grieg. Pero fue en su período de mayor madurez y en el campo de la expresión propiamente española, donde la creatividad de Enrique Granados brilló con mayor personalidad y con mayor calidad artística, alcanzando su máxima cota de calidad en la colección titulada Goyescas, seis piezas que tendrían el apéndice de El pelele.

El maestro Granados inició la composición de la que iba a quedar como su obra maestra, Goyescas (o Los majos enamorados), en 1909, el año en que fallecía su colega y amigo Albéniz. Son seis bellísimas piezas, cada una de las cuales está dedicada a un pianista de la época, que se agrupan en dos cuadernos, respectivamente de cuatro y dos. El mismo Granados dio a conocer la primera parte de su obra en el Palau de la Música Catalana de Barcelona el 11 de marzo de 1911, y dos años más tarde haría lo propio con el segundo cuaderno que luego (1914) presentaría en la Sala Pleyel de París.

Los requiebros, dedicada a Emil Sauer, es la pieza que abre la suite. Evoca una escena de cortejo, asimilable al capricho de Goya titulado Tal para cual. La música, inspirada y garbosa, contiene directas alusiones a la jota y a La Tirana del Trípili, una tonadilla del maestro Blas de Laserna (1751-1816), contemporáneo de Goya.

Coloquio en la rejaestá dedicada a Eduard Risler. El piano evoca continuamente a la guitarra. El coloquio está sugerido musicalmente por la presencia de dos temas fundamentales y, sobre todo, de dos voces, masculina y femenina. El compositor indica al comienzo de la partitura “con sentimiento amoroso”.

El Fandango de candil, fragmento que Granados especifica es “cantado y bailado”, tiene por destinatario al gran pianista catalán –de triunfal carrera en París– Ricardo Viñes. Aparecen figuraciones muy rítmicas junto a frases de expansión cantabile, bien yuxtapuestas o superpuestas.

Quejas o La maja y el ruiseñor, acaso la página más bella y más difundida de las Goyescas de Granados, está dedicada a la esposa del compositor, Amparo Gal. El discurso sonoro constituye una cima de expresividad amorosa. Los trinos y gorjeos que evocan al ruiseñor llevan la música a un sutilísimo y poético final.

La página de la colección más cargada de desgarro, de dramatismo, es la titulada El amor y la muerte, definida por el compositor como Balada y claramente inspirada en el capricho goyesco del mismo título. Es la pieza más extensa de la colección Goyescas.El destinatario fue el pianista Harold Bauer. En un curso musical que por momentos se carga de teatralidad se evocan vagamente motivos del dúo amoroso que era Quejas o La maja y el ruiseñor. Al final, un Recitativo dramático sugiere la muerte del majo, refrendada con un último y patético pasaje lento en acordes.

La Serenata del espectro, dedicada al gran pianista francés Alfred Cortot, es subtitulada Epílogo. La música muestra un perfil inquietante, pese a su aspecto de copla, como corresponde al canto de un espectro evocador del amante difunto.

Finalmente escucharemos, como apéndice de las Goyescas de Enrique Granados, El pelele una pieza que, con toda propiedad, se incluye entre las goyescas, pues se refiere a una de las escenas populares más características de los cartones para tapices del gran pintor aragonés: aquella en que un grupo de majas mantean al muñeco o pelele. La composición de El pelele hay que datarla en 1913, y Granados la estrenó en el Teatro Principal de Tarrasa el 29 de marzo de 1914 y la presentó el 5 de marzo de 1915 en el Palau de Barcelona. Si exceptuamos el Intermezzo orquestal de la ópera, escrito muy poco antes del estreno neoyorkino, El pelele sería la última música compuesta por el maestro. La popular escena inspira a Granados una música ligera, que viene a contrastar con el dramatismo de las últimas goyescas para aportar un final con sonrisa.

José Luis García del Busto



Kun-Woo Paik 
        piano


 Programa

 Enrique Granados (1867-1916)
Goyescas (1911)
  1. Los requiebros
  2. Coloquio en la reja
  3. El fandango de candil
  4. Quejas o La maja y el ruiseñor
  5. El amor y la muerte
  6. Serenata del espectro
  7. El pelele
 

Kun-Woo Paik

 

Información

  • Salón de actos
  • Jueves 8 de septiembre, 12:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo
  • Uso obligatorio de mascarilla