Academia

La arquitecta Fuensanta Nieto ingresa en la Academia de Bellas Artes

19 de abril de 2026

Fuensanta Nieto ingresó el domingo 19 de abril en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el discurso El museo en mutación. Memoria e invención. El arquitecto Luis Fernández-Galiano pronunció la preceptiva contestación por parte de la Corporación.

Su elección como académica de número por la Sección de Arquitectura tuvo lugar el 2 de junio de 2025. La candidatura fue presentada por la arquitecta Ángela García de Paredes, el artista Daniel Canogar, y por el compositor y director de la Academia, Tomás Marco.

En su discurso de ingreso como académica numeraria en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la arquitecta planteó una reflexión sobre la arquitectura entendida como una disciplina que trasciende lo material para situarse en el ámbito de la experiencia, la memoria y el tiempo. En el inicio de su disertación, expresó su gratitud a la institución y a quienes han apoyado su nombramiento, situando su intervención en un tono personal que entrelazó vivencias y práctica profesional.

Uno de los ejes fundamentales del discurso fue la reivindicación de la arquitectura como experiencia sensorial directa. La autora sostuvo que “comprenderla plenamente exige recorrerla, habitarla y percibirla con todos los sentidos”. En este sentido, planteó la idea de que los proyectos no surgen exclusivamente de procesos racionales, sino también de asociaciones inconscientes entre recuerdos e imágenes,

A partir de esta base conceptual, el discurso se centra en el museo como tipología arquitectónica privilegiada para explorar la relación entre memoria, tiempo y transformación. La arquitecta recorrió la evolución histórica del museo, desde los gabinetes de curiosidades renacentistas hasta las instituciones contemporáneas, y señaló cómo han pasado de ser espacios de conservación y exhibición a convertirse en lugares abiertos, dinámicos y profundamente vinculados a la sociedad. En este proceso, destaca la aparición del “museo espectáculo” a finales del siglo XX y su papel en la regeneración urbana, y subrayó que las tendencias actuales apuntan hacia modelos más inclusivos, participativos y sensibles al contexto.

El museo se define como una arquitectura inherentemente inacabada, sujeta a ampliaciones, adaptaciones y reinterpretaciones constantes. Esta condición de cambio permanente lo convierte en un campo de experimentación donde se manifiestan diversas estrategias arquitectónicas. Entre ellas, la autora distinguió las ampliaciones de edificios existentes, las intervenciones en estructuras históricas, las inserciones contemporáneas y las reconversiones de espacios no concebidos originalmente como museos. Ilustró con ejemplos tanto propios como ajenos, como el Louvre o el MoMA, donde las ampliaciones responden a procesos acumulativos que reflejan el crecimiento institucional y urbano. Otros, como el Museo Judío de Berlín, la intervención adopta una actitud más radical y autónoma, generando un contraste deliberado con lo existente. También mencionó ejemplos de equilibrio entre lo nuevo y lo antiguo, donde la ampliación dialoga respetuosamente con el edificio original, así como intervenciones en las que la arquitectura se desarrolla bajo rasante para preservar el valor patrimonial del entorno.

Abordó asimismo la relación entre museo y paisaje, destacando proyectos en los que la arquitectura se integra en el medio natural o establece un diálogo directo con él.

En el ámbito urbano, el museo adquiere una dimensión cívica fundamental. Más allá de su función expositiva, se configura como un espacio público capaz de generar actividad, encuentro y cohesión social. Ejemplos como el MASP de São Paulo o el Centro Pompidou de París ilustran cómo la arquitectura puede crear lugares abiertos que trascienden los límites del edificio y se integran en la vida cotidiana de la ciudad. En este sentido, la autora insiste en que corresponde a la arquitectura anticipar las condiciones que hagan posible esa apropiación ciudadana.

Otro aspecto relevante del discurso es la reflexión sobre la intervención en lo existente. La arquitecta defiende que actuar sobre edificios históricos o preexistentes implica reconocer sus valores esenciales y establecer un diálogo que permita su continuidad en el tiempo. Frente a posturas dogmáticas, propone una aproximación flexible y contextual, donde cada proyecto responde a sus propias condiciones. La arquitectura se entiende como una disciplina capaz de incorporar capas sucesivas, en un proceso continuo de transformación.

Especial atención se presta a las reconversiones de edificios, desde ejemplos históricos hasta intervenciones contemporáneas en estructuras industriales o militares. Estas operaciones ponen de manifiesto la capacidad de la arquitectura para redefinir usos y significados, adaptándose a nuevas necesidades sin renunciar a la memoria del lugar. En este contexto, la autora subraya la importancia de la “limitación” como motor creativo, donde las restricciones del proyecto se convierten en oportunidades para la invención.

A lo largo del discurso, se entrelazan referencias a otras disciplinas artísticas, como la música, la literatura o la escultura, reforzando la idea de que la arquitectura forma parte de un sistema cultural más amplio. Esta dimensión interdisciplinar se hace especialmente evidente en los museos, concebidos como espacios de confluencia entre distintas artes.

En su conclusión, la arquitecta reafirmó la idea del museo como organismo vivo, en constante transformación, reflejo de la sociedad contemporánea. Subrayó que la arquitectura debe anticipar los cambios sociales y culturales, adoptando un papel activo en la construcción de espacios inclusivos y abiertos. Finalmente, expresó su compromiso con una práctica arquitectónica que equilibre tradición e innovación, memoria e invención, y que contribuya a enriquecer tanto el entorno construido como la experiencia humana.

Fernández Galiano, en representación de la corporación, ensalzó la trayectoria de la recipiendaria, alabando aspectos únicos de su trayectoria como “la rotundidad formal y el cosmopolitismo vital”. Aprovechó la alusión a las obras mencionadas por la arquitecta en su discurso para llamar la atención sobre aspectos concretos genuinos en planteamiento y ejecución, que muestran la originalidad y excelencia de Fuensanta Nieto. Felicitando así a la Academia por la nueva incorporación.

El acto estuvo acompañado de la intervención musical del organista Daniel Oyarzábal, quien interpretó un fragmento de Da Pacem Domine y Spiegel im Spiegel de Arvo Pärt.

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