Corea 2022
Ciclo de Música Clásica
Kyuhee Park

Concierto / 24 de mayo de 2022
Corea 2022 Ciclo de Música Clásica Kyuhee Park
El Centro Cultural Coreano y la Academia ofrecen un concierto de la guitarrista Kyuhee Park dentro del Ciclo de Música Clásica programado conjuntamente por ambas entidades.
La República de Corea ha conseguido un lugar de privilegio en la interpretación de música clásica, con un elevado nivel de virtuosos músicos que han recibido reconocimientos y galardones en los más prestigiosos certámenes internacionales. Por quinto año consecutivo, el Centro Cultural Coreano en España, en colaboración con la Academia, programa el Ciclo de Música Clásica, propiciando la actuación de importantes solistas coreanos, como la prestigiosa guitarrista Kyuhee Park.
 
 
 
KYUHEE PARK                guitarra
 
 

Programa

Domenico Scarlatti (1685-1757)
Sonata en Re menor, k.32
Sonata en Re mayor, k.178
Sonata en Sol mayor, k.391


Fernando Sor (1778-1839)
Variaciones sobre un tema de la ‘Flauta mágica’ de Mozart

Enrique Granados (1867-1916)
Valses poéticos

Issac Albéniz (1860-1909)
Capricho catalán
Córdoba
Sevilla

Francisco Tárrega (1852-1909)
Gran jota

Heitor Villa-Lobos (1887-1959)
Prelude n. 2
Prelude n. 3
Choro n. 1
Étude n. 12

Agustín Pío Barrios (1885-1944)
La catedral
Julia florida
Un sueño en la floresta
 
 
En 1729, Dª Bárbara de Braganza, hija del rey Juan V de Portugal, casó en Badajoz con el Príncipe de Asturias, quien reinaría como Fernando VI desde la muerte de su padre, Felipe V, en 1746. Pues bien, Dª Bárbara se trajo a España, entre su servidumbre, a su profesor de música que era nada menos que Domenico Scarlatti. De este modo, el genial clavecinista y compositor, napolitano de origen, se “madrileñizó”, pues vivió y trabajó en Madrid durante veintitantos años que fueron los más fecundos de su carrera. Su principal aportación se centró en la música para tecla, con una ingente producción de Sonatas que siguen siendo piezas de inexcusable estudio para todos los intérpretes de tecla cultivadores de la música barroca. La altura de su inspiración, la originalidad de sus planteamientos formales y la perfección técnica de la escritura han supuesto que las Sonatas para clave de Domenico Scarlatti hayan interesado en nuestro tiempo a la mayor parte de los pianistas... y también de los guitarristas, pues la especificidad sonora de esta música hace que su adaptación a la guitarra sea de excelentes resultados. Lo comprobamos aquí, escuchando las Sonatas catalogadas por Kirpatrick con los números 32, 178 y 391, perfectamente representativas de la creatividad scarlattiana.

El gran guitarrista y compositor catalán, Fernando Sor (1778-1839), nacido en Barcelona y formado en Montserrat, murió en París, donde se había establecido tras haber tenido que abandonar su país al término de la guerra de la Independencia, acusado de afrancesado. Su carrera fue viajera y azarosa y, aunque Sor compuso obras de gran formato, ha pasado a la historia fundamentalmente como autor de amables páginas guitarrísticas y como temprano promotor de este instrumento como intérprete, como profesor y tratadista (publicó un celebrado Método en 1830). Su estilo, deliciosamente clasicista, se lleva tan bien con el espíritu mozartiano que no por casualidad una de las partituras más difundidas y apreciadas de Sor consiste en una serie de Variaciones sobre un tema de “La flauta mágica” de Mozart, op. 9, obra editada hacia 1820. El tema en cuestión es Das klinget so Herrlich, es decir, el pequeño y delicioso coro de los esclavos que acompañan a Monostatos, en el primer acto de la ópera, tema que, por cierto, Sor no recoge literalmente.

En el esplendor del nacionalismo musical hispano, al final del siglo romántico y en las primeras décadas del XX, viven y crean un autor decididamente volcado a dotar de repertorio a la guitarra española –Tárrega– y dos geniales pianistas-compositores: Albéniz y Granados. En este recital se presenta la adaptación para guitarra de una obra pianística de Enrique Granados (1867-1916), los Valses poéticos, que constituyen una atractiva muestra de la juvenil personalidad del músico catalán: están escritos hacia 1887 y son una sucesión de nueve miniaturas pianísticas cuyo planteamiento formal e instrumental remiten con fuerza al piano de Chopin y de Schumann, sus más altas miras en aquel momento.

También catalán, el genial Isaac Albéniz (1860-1909), como su colega y amigo Granados, nunca compuso para guitarra, pero a menudo la guitarra está evocada en sus obras pianísticas. La primera pieza albeniciana que del programa es el Capricho catalán, número 5 de las 6 Hojas de álbum, op. 165,que publicó con 1890, una evocación libre y poética de su tierra de origen. Córdoba es el número 4 de los Chants d'Espagne, op 232, álbum que comprende cinco piezas escritas entre 1891 y 1894, y el autor la describió así: “En el silencio de la noche, que interrumpe el susurro de las brisas aromadas por los jazmines, suenan las guzlas acompañando las serenatas y difundiendo en el aire melodías ardientes y notas tan dulces como los balanceos de las palmas en los altos cielos”. Se trata de una de las páginas más inspiradas del catálogo de Albéniz, lo que no es poco decir. Y, entre las más populares, se inscribe Sevilla, página que para la edición se integró en una primera Suite española compuesta en torno a sus 25 años de edad. Sevilla, como la inmensa mayoría de las piezas albenicianas, responde a la sencilla forma tripartita danza-copla-danza y evoca, con brillantez incuestionable, aires de seguidillas sevillanas.

A continuación, el programa incluye una obra del gran pionero en la defensa de la guitarra de la segunda mitad del siglo XIX, el castellonense (de Villarreal) Francisco Tárrega (1852-1909). Tárrega tuvo que luchar contra la conceptuación de su instrumento –asimilado a lo popular– y, sobre todo, contra la falta de un repertorio de suficiente peso específico. La pieza forma parte de la tendencia nacionalista de la música de Tárrega, en concreto, la precisión rítmica y la bravura de la jota (se sobreentiende, aragonesa).

Heitor Villa-Lobos (1887-1959) es seguramente el más fértil compositor del siglo XX. Su encuentro en París, en 1924, con Andrés Segovia motivó una importante contribución del maestro brasileño al repertorio de la guitarra. A partir de esta fecha comenzó a componer la colección de 12 Estudios para guitarra que quedaría lista en 1929. Villa-Lobos acude al modelo de “Estudio” que autores como Chopin o Debussy habían aplicado al piano, es decir, piezas breves, en las que la enjundia técnica –aunque la haya, y bien concreta– no es la meta última: más bien se trata de potenciar los recursos expresivos del instrumento. Del mismo modo, y sin que la pasión de Villa-Lobos por Bach quede fuera del empeño, la colección de 5 Preludios escritos en 1940 puede apuntar a los de aquellos mencionados autores en cuanto a su intención más poética y fantasiosa. En la serie de sus Choros, obras de muy vario planteamiento instrumental y formal, se refiere a sentimientos populares profundamente arraigados y a prácticas musicales “de la calle” que el maestro Villa-Lobos vivió en su niñez y juventud.

El recital concluye con obras de Agustín Pío Barrios(1885-1944), conocido como Mangoré, indio paraguayo que fue un gran virtuoso de la guitarra y un compositor intuitivo, dotado de formidable capacidad para verter al pentagrama lo que su talento natural le llevaba a crear en contacto directo con el instrumento. En los tres breves movimientos de La catedral parece evocar la música instrumental de Bach, sobre todo en el segundo, un Andante religioso. En 1921 había compuesto este tiempo lento y el Allegro solemne final, pero mucho después (en 1939) añadió el Preludio (Saudade) que abre el tríptico que es la versión definitiva de La catedral. La poética pieza Julia florida mece en un romántico aire de barcarola. Finalmente, Un sueño en la floresta es la personal réplica de Agustín Barrios al celebradísimo trémolo de los Recuerdos de la Alhambra de Tárrega.

José Luis García del Busto
 

Kyuhee Park

 

Información

  • Salón de actos
  • Martes 24 de mayo, 12:00 horas
  • Entrada libre y gratuita hasta completar aforo