En los límites de la forma musical
Granados, Schumann, Liszt, Rajmáninov

Concierto / 13 de marzo de 2021
En los límites de la forma musical Granados, Schumann, Liszt, Rajmáninov
Recital ofrecido por los pianistas del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Irene Palencia, Javier de Diego, Juan Serra y Mario Almorox, dentro de la programación musical conjunta del Conservatorio y la Academia para el año 2021.

Pianistas

I
Irene Palencia
 
II
Javier de Diego
 
III
Juan Serra
 
IV
Mario Almorox
 
 

Programa

I
Enrique Granados (1867-1916)
Los requiebros [Goyescas]
 
II
Robert Schumann (1810-1856)
Gran humoresca para piano en Si bemol mayor, op. 20
  1. Einfach. Sehr rasch und leicht. Noch rascher. Erstes Tempo
  2. Hastig. Nach und nach immer lebhafter und stärker. Wie vorher
  3. Einfach und zart. Intermezzo
  4. Innig. Schneller
  5. Sehr lebhaft. Immer lebhafter
  6. Mit einigem Pomp
  7. Zum Beschluss
 
III
Franz Liszt (1811-1886)
Sonata en Si menor, S. 178
  1. Lento assai. Allegro energico. Grandioso
  2. Andante sostenuto
  3. Allegro energico
 
IV
Serguéi Rajmáninov (1873-1943)
Variaciones sobre un tema de Corelli, op. 42
  1. Tema. Andante
  2. Variación 1. Poco piu mosso
  3. Variación 2. L'istesso tempo
  4. Variación 3. Tempo di Minuetto
  5. Variación 4. Andante
  6. Variación 5. Allegro (ma non tanto)
  7. Variación 6. L'istesso tempo
  8. Variación 7. Vivace
  9. Variación 8. Adagio misterioso
  10. Variación 9. Un poco piu mosso
  11. Variación 10. Allegro scherzando
  12. Variación 11. Allegro vivace
  13. Variación 12. L'istesso tempo
  14. Variación 13. Agitato
  15. Intermezzo
  16. Variación 14. Andante (come prima)
  17. Variación 15. L'istesso tempo
  18. Variación 16. Allegro vivace
  19. Variación 17. Meno mosso
  20. Variación 18. Allegro con brio
  21. Variación 19. Piu mosso. Agitato
  22. Variación 20. Piu mosso
  23. Coda. Andante
 
Granados tiene cultura romántica, con influencias de Schumann, de Grieg e incluso de Liszt. Su obra mira más hacia la España galante del siglo XVII que hacia un folclore auténtico. Las Goyescas están a medio camino entre la confesión lírica, muy personal, y la expresión del alma profunda, secreta, de España. Su sensibilidad nerviosa, su gracia un poco melancólica, la diversidad de tonos que sabe introducir, están entre sus mejores cualidades.

Goyescas es una gran colección en la que se encuentran las piezas más bellas que compuso Granados. Inspiradas por las pinturas de Goya expuestas en el Museo del Prado, fueron subtituladas genéricamente como “Los majos enamorados”. Son la evocación de una España galante y frívola lo que se visualiza en cada pieza en forma de escenas de comedia, con una mezcla de amargura y gracia. Requiebros es la primera pieza de la colección. Es una de las de mayor dificultad de ejecución debido a la abundancia de ornamentos, arabescos y todo tipo de mordentes, que recuerdan la escritura de Scarlatti o Soler. Esta página respira una libertad que parece pura improvisación, pero que, sin embargo, está ingeniosamente controlada.

Schumann es el prototipo del músico romántico por excelencia: un poeta que se expresa por medio de sonidos. Su primera vocación fue la literatura y es imposible llevar adelante la exégesis de su obra pianística sin el conocimiento de las fuentes literarias y poéticas. Mientras que la obra de Chopin es música en el sentido más intransigente del término, en tanto que la de Liszt viene suscitada por la resolución de problemas de virtuosismo, en Schumann es la misma poesía la que se hace música. Su escritura musical es menos revolucionaria, raramente suscita los registros extremos, más compacta, menos alada, pero con resonancias sinfónicas, cuya realización orquestal sería, paradójicamente, impensable.

Su Gran humoresca es la más olvidada de sus grandes obras para piano. Larga y difícil de construir, desconcertante en algunos aspectos. A este propósito escribe Schumann: “El término alude a la exaltación del sueño y el humor, a una feliz mezcla de la euforia y del espíritu bromista”, aunque consideraba la obra “poco alegre”. La contradicción es inherente a la naturaleza de esta pieza concebida “llorando y riendo” en Viena. Se trata del ensayo más ambicioso del compositor para expresarse a través de una gran forma libre que no es sonata, ni suite, ni forma cíclica. Son unas variaciones de clima expresivo cuyo lazo unificador es de naturaleza poética, aunque las siete secciones se articulan alrededor del Si bemol mayor.

Liszt protagonizó la mayor conmoción en el intento de dominar el teclado, provocando otra forma de tocar el instrumento, con un incremento de la sonoridad y la multiplicación de los efectos y medios para obtenerla. Liszt sigue vivo porque no hace técnica por la música, sino técnica para la música. Es en el momento de llegar Liszt a la madurez cuando el instrumento toma su forma moderna, preparado ya para la gran sala de conciertos. El compositor se comportó como un sinfonista del piano, como un hombre orquesta preocupado por asegurar su dominio sobre un instrumento plurivocal.

La Sonata en Si menor, dedicada a Schumann, es la obra más larga que concibió para piano. Monumental, verdadera acción musical, se beneficia en todos sus aspectos de un estatuto aparte: es única en la producción del compositor por su originalidad, su inspiración, sus audacias armónicas y de construcción. Escrita de un tirón, es una obra cíclica que marca una conmoción completa en el género. Adapta el molde tradicional de la sonata a las nuevas exigencias de expresión, con una fantástica dramatización de todos los elementos del discurso. Rostand la califica como “la más alta realización pianística de Liszt, que lleva a sobrepasar los límites del instrumento”. Es la piedra de toque de todo pianista, que exige un sentido reflexivo de la construcción y de los diversos planos sonoros, al mismo tiempo que un colorido pianístico que tenga en cuenta su escritura orquestal. Podemos afirmar que la sonata de Liszt es un poema sinfónico para piano. Pero al mismo tiempo, sigue siendo una enciclopedia del Romanticismo musical que descubre un contenido humano infinitamente profundo y fuera del tiempo.

Rajmáninov fue el más brillante pianista-compositor de su generación, el último representante de la gran tradición romántica de Liszt y Anton Rubinstein. Aunque desfasado con respecto a su época, Rajmáninov no es en absoluto un epígono y su música lleva un sello personal bien reconocible que se debe a la unidad constante de virtuosismo, armonía y espacialidad sonora y, especialmente, en su arte de hacer resonar el piano como un conjunto de campanas, lo cual constituye su verdadera forma estilística.

Sus dos series de variaciones constituyen el fin de los grandes ciclos románticos. Las Variaciones sobre un tema de Corelli fueron compuestas en 1931. El tema utilizado es la célebre folía, una danza española del siglo XVI que inspiró variaciones a numerosos compositores, entre ellos a Corelli. Sin duda, se trata de las más popular y la más lograda de las obras pianísticas de Rajmáninov. El valor de esta obra se debe tanto a la variedad como a la cualidad de las ideas, así como a su densidad y a su laconismo.

François-René Tranchefort (dir.), Guía de la música de piano y de clavecín
 

Irene Palencia

Javier de Diego

Juan Serra

Mario Almorox Zapico

 

Información

  • Salón de actos
  • Sábado 13 de marzo, 12:00 horas
  • Entrada gratuita. Aforo limitado
  • Uso obligatorio de mascarilla