La respiración convertida en arte
Grupos de viento RCSMM

Concierto / 30 de enero de 2021
La respiración convertida en arte Grupos de viento RCSMM
El Cuarteto de Trombones, el Cuarteto de Bombardinos, el Quinteto de Viento-Metal y el Sexteto de Viento con piano del Departamento de Música de Cámara del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid proponen un singular concierto en la Academia, dentro de la programación conjunta de ambas entidades para el año 2021.

Programa

Quinteto de Viento-Metal I
  1. Paul Dukas (1868-1935). Fanfare pour preceder “La Perí”
  2. Johann Pachelbel (1653-1706). Kanon
 
Cuarteto de Trombones I
  1. Camile Saint-Saëns (1835-1921). Adagio de la ‘Tercera sinfonía’ [arr. Murley]
 
Cuarteto de Trombones II
  1. Wolfgang A. Mozart (1756-1791). Obertura de ‘La flauta mágica’ [arr. Hammond]
 
Cuarteto de Bombardinos
  1. Gioacchino Rossini (1792-1868). Temas del ‘Barbero de Sevilla’
  2. Toni Giménez Cerezo (1969). Rapsodia Flamenca
 
Quinteto de Viento-Metal II
  1. Eric Ewazen (1954). A Western Fanfare
  2. Eric Ewazen (1954). Colchester Fantasy: The Marquis of Granby
  3. Eric Ewazen (1954). Colchester Fantasy: The Rose and the Crown
 
Sexteto de Viento con Piano
  1. Gordon Jacob (1895-1984). Sexteto con piano [Elegiac. Prelude / Scherzo / Cortège]
 
 
 
La respiración convertida en arte

Respirar es vivir hasta que expiramos nuestro último suspiro. Este proceso vital nos permite cantar, gritar, hablar y, en definitiva, comunicarnos. Y la comunicación es la estrategia central de nuestro poder como especie cooperativa. Ese aliento del alma que trasfiere los pensamientos fue una adaptación evolutiva del sistema respiratorio. En otro salto posterior, las herramientas amplificaron nuestras uñas y nuestros dientes, el alcance de nuestra mirada y de nuestros pasos, también de nuestra voz. Antes de que fluyeran por las ondas, las voces vieron como crecía su fuerza y proyección con bocinas, silbatos, trompetas… Cuando la acústica aún era un misterio, aquellos instrumentos tenían un aura mágica. El aliento despierta al espíritu invisible, oculto en la oquedad, que se manifiesta de forma explosiva y sorprendente. Debido a ello, los instrumentos de viento eran depositarios de poderes sobrenaturales que podían invocar a los dioses o espectros, hechizar a brutos o pensantes, y modelar materiales. Por todo ello, anunciaban y escoltaban a sacerdotes, reyes y ejércitos.

La gran fanfarria para “La Peri” compuesta por Paul Dukas tiene ecos cortesanos que otorgan a cualquier acto un indudable imperio. Más allá de su guiño a los orígenes históricos de la ópera, resulta ideal para abrir un espectáculo o un concierto desde la máxima altura y confianza. En otro extremo, el Kanon de Pachelbel con su interminable, modesta y esforzada espiral melódica parece medir el tiempo astronómico con los infinitos pasos del bajo ostinato. Es un momento de música que se abre a la eternidad. Podría repetirse perpetuamente.

El rey de los instrumentos fue durante siglos el órgano, formado por cientos de tubos sonoros. A este instrumento dedica Camile Saint-Saëns su Tercera sinfonía, cuyo adagio arregla Ken Murley para cuarteto de trombones. Su solemne y religiosa serenidad parece elevar una plegaría hasta la última esfera celeste. La flauta ha sido el instrumento de encantamiento musical por excelencia por su sonido fascinante e irresistible. Precisamente es este el instrumento que protagoniza el título de la célebre creación de Mozart y Schikaneder, La flauta mágica, una obra que constituye un proceso de iniciación hacia la perfección espiritual y la fraternidad. Los trombones, que anuncian la majestad de Sarastro (“el comendador hoy no estaba invitado”), se convierten en protagonistas exclusivos de esta cita.

En Sevilla, el célebre barbero creado por Beaumarchais tocaba la guitarra, pero era su cháchara lo que se convertía en el verdadero factótum de la ciudad: buenas razones susurradas a la sombra de los naranjos facilitaban el triunfo del amor. En el género bufo, al que pertenece la popularísima ópera que Rossini le dedica, las voces graves adquieren un protagonismo que antes no tuvieron. No deja de ser un gesto de justicia poética escuchar esta música ligera y pizpireta en un arreglo inusual para bombardinos.

El hechizo del flamenco se deriva de sus ritmos y danzas, que dibujan unas piruetas sobre el aire. El maestro valenciano Toni Giménez Cerezo lo ha captado en una obra original para bombardinos. Su composición sugiere la poesía de un cante sin palabras, pero desbordante de pasiones.

Los norteamericanos están entre los grandes compositores de música para metales. Con las bandas de desfile y el jazz han desarrollado un lenguaje inconfundible que, con frecuencia, parece apelar a los grandes espacios abiertos de su paisaje. La Fanfarria de Eric Ewazen enlaza ese tipo de paisajes cinematográficos repletos de una épica resplandeciente y poderosa. Su homenaje al Marqués de Granby y a La Rosa y la Corona son parte de la Fantasía que dedica a los pubs de Clochester, la más antigua ciudad británica, recordando el ancestral maridaje que hay entre los metales y la buena cerveza.

A la magia de los vientos se suma el piano en El sexteto de viento con pianode Gordon Jacob. Se trata de una pieza de atmósferas misteriosas sobre las que flota, se sumerge y emerge el piano. En este caso la seducción sonora no nace tanto de la potencia, como del sutil tejido sonoro que se forma, prácticamente sinfónico, apelando repetidamente a la interrogación.
 
Víctor Pliego de Andrés
Real Conservatorio Superior de Música de Madrid
 

Grupos de Viento. Departamento de Música de Cámara RCSMM

 

Información

  • Salón de Actos
  • Sábado 30 de enero
  • 12:00 horas
  • Entrada gratuita. Aforo limitado
  • Acceso por orden de llegada. Se recomienda acudir con suficiente antelación
  • Uso obligatorio de mascarilla