Academia

La Academia recuerda al pintor Álvaro Delgado Ramos

17 de abril de 2016

Álvaro Delgado fue discípulo de Daniel Vázquez Díaz durante la Guerra Civil y, más tarde, de Benjamín Palencia, con quien formó parte de la Segunda Escuela de Vallecas. Como muchos coetáneos viajó a París, en su caso becado, donde aprendió las innovaciones pictóricas de las vanguardias. A su regreso se integró y participó de forma activa en la Escuela de Madrid, con la voluntad de fomentar la modernización de la pintura figurativa de la posguerra. Los motivos centrales de su obra fueron la figura humana, el paisaje, el bodegón y el retrato. 
 

El estilo cubista interpretado personalmente por Álvaro Delgado se muestra en sus obras iniciales y formará parte estructural del resto de su producción. Su propuesta evolucionó hacia un realismo heredero de la tradición pictórica española –Goya, Veláquez, El Greco…-, el contacto con las vanguardias incrementó su estética expresionista y dio paso, ya en la década de 1960, a una descomposición de la forma, donde las imágenes se desintegran en la búsqueda de un impacto emocional mayor.
 

La temática del retrato fue ampliamente desarrollada por Álvaro Delgado, quien desnudaba la esencia del personaje, ya fueran políticos, miembros de la monarquía, escritores, pontífices, artistas, críticos de arte… Fascinado por el paisaje y las gentes de Asturias, donde pasó largas temporadas, los representó de una manera singular, con tonos verdes y negros particulares. 
 

Su carácter vitalista, enérgico, inquieto y renovador queda reflejado en su pincelada, que junto a un gran empeño y prolífico trabajo le convierten en un referente indispensable de la pintura contemporánea. Participó en bienales, en múltiples exposiciones y fue condecorado y galardonado con diversos premios, entre los que se pueden mencionar el premio de la I Bienal Hispanoamericana, gran premio de pintura Bienal de Alejandría, medalla de oro XII Salón Nacional de Grabado, la medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid, medalla de oro Villa de Madrid o la medalla de oro Nacional de Bellas Artes.
 

Fue miembro de la Academia de Arte, Ciencias y Literatura de Europa desde 1988 y académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias, de Granada.
 

En 1974 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando como académico de número con la lectura del discurso El retrato como aventura polémica, contestado por el historiador Enrique Lafuente Ferrari. 
 

La figura de Álvaro Delgado fue determinante en el proceso de renovación y modernización de la Academia acometido a partir de la década de 1980. En particular su gestión de la Calcografía Nacional, de la que fue académico delegado durante dos décadas (1989-2006), llevó a la entidad a uno de los momentos más brillantes de su reciente historia, dotándola de un reconocimiento nacional e internacional sin precedentes y dando un gran impulso a la investigación, reflexión teórica, promoción y difusión del arte gráfico. La Calcografía Nacional fue durante su etapa como académico delegado uno de los centros de referencia mundiales en el campo del grabado.

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