La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha nombrado Académico Honorario a Joaquín Díaz, asignándole la Medalla C de la corporación. La candidatura fue propuesta por Tomás Marco, compositor y director de la Academia; Begoña Lolo, musicóloga y censora de la institución; y José Ramón Encinar, director de orquesta, compositor y secretario general de la corporación. Este último fue el encargado de pronunciar la laudatio, en la que destacó la trayectoria del homenajeado como una figura imprescindible para la cultura y la salvaguarda del patrimonio inmaterial español.
“Hablar sobre Joaquín Díaz, hacer una semblanza de la persona y de su obra ante un colectivo de nuestro rango de edades no cabe la menor duda de que resulta ocioso, puesto que su trabajo lo hemos conocido a través de su trayectoria interpretativa a lo largo de la ‘década prodigiosa’ (1964/1974) todos cuantos nos hemos interesado por la cultura en su sentido más amplio…”
Con estas palabras iniciaba José Ramón Encinar una semblanza que, más allá de la lectura de un currículo, pretendió recordar la trayectoria de una figura volcada en rescatar y dar vuelo a la memoria cultural.
A los diecisiete años, Joaquín Díaz ya pisaba los escenarios como un activo difusor de la música popular. Sin embargo, su faceta más científica —la del estudio de campo y la búsqueda del verdadero folklorista— fue labrando un futuro que se consolidó de manera esplendorosa en 1974. Fue entonces cuando abandonó los escenarios para fundar la Fundación Joaquín Díaz, un proyecto que ha contado desde sus inicios, hace más de cinco décadas, con la colaboración incondicional de la Diputación de Valladolid.
A este hito se sumó en 1980 el nacimiento de la Revista de Folklore, que hasta la fecha recoge las firmas de más de mil especialistas internacionales, y en 1993 la creación de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición, íntimamente ligada a la Fundación.
Durante la lectura del elogio, José Ramón Encinar recuperó una expresión de raíz lírica para definir el impacto inicial del homenajeado:
“Hace pocos días, con motivo del fallecimiento de D. Gregorio Paniagua, nuestro compañero Ismael Fernández de la Cuesta se refería al mayor logro conseguido por el difunto con una expresión muy ‘a la Fray Luis’: poner la música en el aire. Esa fue la trayectoria pública inicial del Joaquín Díaz veinteañero, nada más y nada menos: poner la música popular en el aire. Semilla de tantos y tan brillantes logros.”
La inabarcable producción de Joaquín Díaz se traduce en varios Cancioneros, más de setenta libros, infinidad de artículos y cientos de grabaciones entre vinilos y CDs. De toda esta prolífica obra, el Secretario de la corporación quiso destacar de manera singular un trabajo: El Duque de Marlborough en la tradición española, correspondiente a su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid en 1982. En palabras del académico, en dicha obra “no puede haber mayor equilibrio entre la visión de lo popular y de lo culto, entre tradición e historia, ni mayor sintonía entre muy diversas áreas del conocimiento, el enciclopédico, acervo incontestable de Joaquín Díaz”.
Desde 1964, Joaquín Díaz se dedicó a la interpretación y difusión de la música tradicional por medio de conciertos y conferencias. Al retirarse de los escenarios en 1974 trabajó en la creación de la Fundación que ahora lleva su nombre, en Urueña (Valladolid) con la colaboración de la Diputación de Valladolid. La actividad de la Fundación (en la que se enmarca la Cátedra de Estudios sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid), y más en particular la dirección de la Revista de Folklore, con más de 500 números, centran la relación de Joaquín Díaz con el mundo científico y académico. Editada desde 1980, la Revista de Folklore se mantiene gracias a las colaboraciones científicas de más de 1000 especialistas. Ha escrito 70 libros sobre diversos temas de cultura oral y material y publicado más de ochenta discos sobre música hispánica tradicional. Entre los años 1964 y 1974 llevó a cabo conciertos en Universidades, Colegios Mayores, Ateneos e Instituciones de España, EE. UU., Alemania, Italia, Francia y Portugal y actuaciones en medios de comunicación (Radio y TV) en Europa, Asia y América. A toda esa actividad cabe añadir sus trabajos como director de cursos, jornadas y ciclos sobre cultura tradicional, además de las clases en Colegios, Universidades y Centros privados y públicos de enseñanza.
Ha sido Comisario de más de cincuenta exposiciones en toda España y organizado más de treinta simposios sobre literatura, arte, arquitectura popular y paisajismo. Es ciudadano de honor del Estado de Texas (1967) y Doctor Honoris Causa por el Saint Olaf College, de Minnesota (1985). Pertenece a la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, de la que fue presidente durante ocho años. Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades en 1998 y catedrático honorario en la Cátedra de Estudios sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid desde 1993. En el año 2002 recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes. En 2005, la Universidad de Valladolid le nombró Doctor Honoris Causa. En 2007, CIOFF (Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore) le nombró Socio de Honor. En 2008 la Academia de la Música le entregó el Premio a toda una vida. En 2012 la ciudad de Valladolid le dedicó un homenaje en la Feria del Libro por sus aportaciones a la bibliografía en los campos de la Antropología y Etnografía. En 2014 la Diputación de Valladolid le entregó la Medalla de Oro de la Provincia. En 2021 la AIE (Asociación de Artistas y Ejecutantes de España) le concedió el galardón a toda una vida dedicada a la música, y la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) le entregó la llave de la Casa de los Autores por sus 50 años de trabajo en esta Sociedad. Los Premios Ceán Bermúdez acordaron concederle la mención a la divulgación y coleccionismo de grabados, que se entregó en la sala Goya de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Al cumplir 75 años se le dedicó un homenaje desde el Ayuntamiento de Oviedo y la Junta General del Principado de Asturias, recordando sus raíces asturianas. En marzo de 2023 la Sociedad Geográfica Española le concedió el premio de Investigación. En mayo de 2025 la Ciudad de Valladolid le nombró Hijo Predilecto.
Con este nombramiento y la asignación de la Medalla C, la institución no sólo rinde homenaje al investigador y al músico, sino al hombre que rescató la memoria oral de nuestro país para transformarla en un legado científico imperecedero.


