La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando promueve el Proyecto de Investigación de ámbito nacional titulado “Fondo documental para el estudio y protección de los faros históricos de España”, en adelante Faros Históricos de España, con un período de ejecución que abarca los años 2025, 2026 y 2027.
Los Objetivos del Proyecto son los siguientes:
- 1.- Detallar la evolución histórica, tecnológica y constructiva de los Faros Históricos de España
- 2.- Identificar los valores patrimoniales de nuestros Faros Históricos
- 3.- Crear el fondo documental que permita preservar los Faros Históricos ante programas de nuevos usos o abandono/ruina
La herramienta fundamental para la consecución de los Objetivos del Proyecto es la creación de una página web alojada en la plataforma informática de la Academia y abierta a la Sociedad. Los investigadores y el público interesado en la cultura de nuestro país tendrán a su disposición una documentación exhaustiva sobre la historia de la construcción, de la tecnología y sobre otras cuestiones relacionadas con la mar. Posiblemente sorprenda la cantidad de factores que influyen en el funcionamiento de un faro; es una máquina compleja que atiende unas necesidades también complejas. El “viaje” por la geografía de nuestras costas está garantizado.
Faros Históricos de España es fruto del convenio de colaboración suscrito al efecto en el año 2025 entre la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Fundación ACS entidad que aporta la financiación económica necesaria. Puertos del Estado colabora con el Proyecto poniendo desinteresadamente a su disposición los fondos históricos propios relacionados con los faros entre los años 1842 y 1980.
Los Faros son infraestructuras que han formado y forman parte de la historia de España en su relación con la mar. A pesar de que por razones obvias son objeto de visita del público en general, se desconocen habitualmente sus avatares históricos, su funcionamiento y cómo, por qué o quién los puso allí. En la actualidad existe un debate acerca de las posibilidades de preservar nuestros faros históricos, una vez que los avances tecnológicos permiten su funcionamiento sin una atención presencial. La documentación histórica se antoja imprescindible para acometer cualquier acción de conservación.
Según datos oficiales existen aproximadamente 200 faros en activo de los que 133 pueden poseer algún valor patrimonial/histórico, formando parte de nuestra historia del siglo XIX y principios del XX. Esta última afirmación puede ser incierta si prestamos atención a que una parte importante de ellos comparten ubicación con unas preexistencias, cuyo origen se remonta siglos atrás, que incluyen torres de vigía y señalización o en atalayas de uso diverso. Se erigieron a instancias de cofradías de pescadores y de gremios profesionales locales evitando naufragios, dando seguridad a la población costera y anunciando temporales. Los sistemas de ayuda a la navegación hasta finales del siglo XVIII pueden ser considerados como una protohistoria de lo que conocemos hoy en día como Faro, es decir un conjunto construido compuesto por una torre y un edificio destinado a viviendas, despachos, taller y almacén que necesita de torreros/fareros habitándolo para su óptimo funcionamiento. Dicho de otro modo, lo que observamos actualmente es una fábrica de señalización. Sin ánimo de retorcer el sentido de palabras y conceptos, la tipología edificatoria responde a lo que cabe denominar arquitectura funcional destinada a un uso específico en la que los ingenieros autores de sus Proyectos de ejecución tuvieron especial cuidado en construir un conjunto estéticamente armonioso. El volumen construido de torre y edificio guarda una excelente proporcionalidad. La torre es la luz y el símbolo, el edificio, organizado interiormente siguiendo un plan necesario, soporta la función del símbolo.
En la construcción y ubicación de un faro concurren varias ramas de conocimiento del saber, diversos sectores económicos, sociales, defensivos e incluso una implicación en las relaciones internacionales. Nunca es un capricho o un hecho aislado en la historia y en el lugar. Sus cualidades serán los valores patrimoniales o históricos.
El equipo de investigación está compuesto por D. Santiago Sánchez Beitia, Académico Correspondiente e Investigador Principal, por D. Antonio Almagro Gorbea, Académico Numerario, por D. Jose María Luzón Nogué, Académico Numerario, por D. Juan Victor Mejías Calero, Informático de la Academia, y con la colaboración de D. Marek Jacek Grzeszczyk y Dña. Ana Díaz Ortega, contratados con cargo a la financiación recibida, que aportan experiencia en la digitalización y manipulación posterior de documentos históricos.
Santiago Sánchez Beitia
