En su XII Edición, la Beca de Investigación en Nueva York, promovida por la Fundación Arquia y Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ha sido concedida al proyecto No hay Nueva York sin Chinatown. Hacia una definición del barrio soluble, de la arquitecta Ana Gallego Pasadas. Tomás Marco Aragón, director de la Academia y Alberto Alonso Saezmiera, vicepresidente primero de la Fundación Arquia, entregaron la beca a la arquitecta en un encuentro celebrado en la Academia.
La Fundación Arquia, en colaboración con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, impulsa desde hace doce ediciones esta beca que ofrece la posibilidad de desarrollar un proyecto de investigación en el ámbito de la arquitectura en un contexto académico en la ciudad de Nueva York. El programa facilita el acceso a universidades y centros de investigación de referencia internacional, favoreciendo el intercambio de conocimiento y la especialización en temas vinculados a la ciudad contemporánea. La convocatoria de 2026 se cerró el 9 de abril, habiéndose recibido un total de 19 candidaturas.
El jurado se reunió el pasado 7 de mayo para deliberar sobre las propuestas presentadas en esta convocatoria. Estuvo formado por Ángela García de Paredes, arquitecta y académica numeraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Montserrat Nogués i Teixidor, arquitecta y patrona de la Fundación Arquia; Débora Mesa Molina, arquitecta y experta invitada; y Sol Candela Alcover, directora de la Fundación Arquia, quien actuó como secretaria del jurado sin voto. Se otorgó por unanimidad la beca al proyecto presentado por Ana Gallego. El jurado destacó la claridad de la propuesta ganadora, al tratarse de un caso de estudio acotado, pero sobre todo la pertinencia de la investigación en el contexto actual.
“El objeto de esta investigación es la relación entre forma urbana y gobernanza local en la producción de un barrio soluble, entendido como aquel barrio migrante capaz de integrarse en la ciudad sin asimilarse a ella, manteniendo una identidad propia legible, activa y no estigmatizada. Más concretamente, la investigación busca identificar qué configuraciones espaciales e institucionales permiten que un barrio de fuerte densidad migrante funcione no como enclave aislado ni como espacio folklorizado, sino como una pieza reconocible, habitable y compartida de la ciudad más amplia”, explica Ana Gallego.
Asimismo, el jurado concedió el segundo premio al proyecto The Afterlife of Great American Cities. Hacia una relectura ecológica y más-que-humana del pensamiento urbano de Jane Jacobs, de Paula López Barba; y el tercer premio a Produce(in)g the city. New York industry over time, de Helena Majó Ylla-Català. Además, han recibido menciones los proyectos Paisajes de acumulación. De la sustracción a la forma urbana: Nueva York como dispositivo de metabolización extractiva, de Miguel Ramón López; y The afterlife of buildings: Retrofitting New York, de Laura Fernández Resta.



